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Ash Grossmann: la sobreexposición del tejido, causa común de casi todas las lesiones; la prevención exige adaptación progresiva

El especialista en movimiento y biomecánica Ash Grossmann asegura que la mayoría de las lesiones físicas se explican por la sobreexposición del tejido; la clave para evitarlas está en aumentar la tolerancia de músculos, tendones y articulaciones con progresión y ejercicios específicos.

Qué dice el dato principal

Para Ash Grossmann, la causa más habitual detrás de las lesiones es la sobreexposición del tejido: un músculo, hueso, ligamento o tendón se lesiona cuando recibe una carga que supera su capacidad de tolerancia, ya sea por un golpe puntual o por una acumulación de esfuerzos repetidos. Ese umbral de resistencia recibe el nombre de tolerancia tisular, que define cuánta fuerza o estrés puede soportar cada tejido antes de lesionarse.

Cómo se produce el problema (contexto)

La sobrecarga puede aparecer tras un accidente, pero también por actividades repetitivas de baja intensidad mantenidas en el tiempo (por ejemplo, usar el mouse muchas horas). Cuando una persona pasa largos períodos con poca actividad, los tejidos pierden capacidad de adaptación; si luego retoma una práctica exigente de golpe, el riesgo de lesión sube. Grossmann subraya que la tolerancia varia entre individuos: alguien con años de fuerza y entrenamiento tiende a absorber mejor caídas o esfuerzos inesperados que una persona sedentaria.

Medidas para reducir el riesgo

La estrategia que propone Grossmann consiste en aumentar la tolerancia tisular por encima de las demandas reales a las que nos exponemos cotidianamente. Es decir: preparar el cuerpo para lo que realmente vamos a hacer, no sólo buscar resultados rápidos. En la práctica esto implica:

  • Progresar de forma gradual en intensidad y volumen: priorizar la adaptación del tejido antes de subir cargas.
  • Entrenar movimientos específicos que se acerquen a las demandas reales (por ejemplo, fortalecer el cuello en deportes de contacto).
  • Exponer el cuerpo, de forma controlada, a posiciones “imperfectas” para ampliar el margen de tolerancia y reducir el riesgo ante gestos inesperados.
  • Moverse en los tres planos: sagital, frontal y transversal, para que el organismo funcione como un sistema integrado y mejore la coordinación.

Grossmann aclara que los accidentes puntuales no siempre son previsibles, pero muchas situaciones diarias sí lo son —como subir escaleras o levantar objetos— y se pueden preparar con entrenamiento específico.

Ejemplos prácticos y progresión

Un caso común que ilustra el enfoque es el de subir escaleras: demanda fuerza en rodillas, caderas y tobillos y está entre las causas frecuentes de internaciones. La adaptación sugerida puede seguir pasos sencillos y progresivos, empezando por movimientos básicos y aumentando la dificultad:

  • Sentarse y levantarse de una silla hasta hacerlo con control.
  • Incorporar escalones bajos, trabajando estabilidad y coordinación.
  • Avanzar a escalones más altos o añadir carga cuando la respuesta del tejido lo permita.

Para quienes corren, Grossmann propone ejercicios concretos orientados a piernas más resistentes, realizados con pocas repeticiones y aumentos de carga graduales. Ejercicios recomendados:

  • Alcance del tobillo (mejora estabilidad).
  • Estocadas multidireccionales (movilidad y coordinación de cadera).
  • Subidas de escalones (integran estabilidad y potencia).

Por qué no conviene apurar el proceso

El error más frecuente es intentar acelerar los resultados: aumentar velocidad o peso sin una base provoca que los tejidos alcancen pronto su límite de tolerancia y terminen lesionados. Grossmann usa la metáfora del desarrollo de callos en las manos: la fricción intensa daña, mientras que la exposición pausada fortalece. Por eso enfatiza que la adaptación segura es lenta y consciente.

Beneficios del trabajo tridimensional

Mover el cuerpo en los tres planos (sagital, frontal y transversal) no sólo fortalece zonas específicas sino que mejora la coordinación general, lo que ayuda a enfrentar movimientos imprevistos sin lesionarse. Exponerse de forma controlada a variantes de movimiento protege frente a desviaciones posturales leves que, de otro modo, podrían desencadenar espasmos o lesiones al levantar peso.

Según lo informado, la combinación de progresión gradual, ejercicios específicos y trabajo en los tres planos es la fórmula que reduce la probabilidad de dolor y molestias al retomar o mantener una práctica física habitual.

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