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Debut soñado de Tirante en la Copa Davis: ganó un partidazo y abrió la serie para Argentina

Thiago Tirante tuvo su bautismo en la Copa Davis y lo hizo como se sueña: con una victoria de esas que se ganan tanto con la raqueta como con la cabeza. En Busan, Corea del Sur, el argentino remontó un inicio complicado y derrotó a Hyeon Chung por 2-6, 7-5 y 7-6 (5) en 2 horas y 53 minutos. Con ese triunfo, Argentina se puso 1-0 en la serie de Qualifiers.

No fue un estreno sencillo. En el primer set, Chung manejó mejor los tiempos, fue más firme desde el fondo y aprovechó los errores del argentino para cerrarlo rápido por 6-2. Tirante, además, tuvo que adaptarse al contexto: cancha rápida, presión de visitante y el peso de abrir la serie. Es el tipo de escenario donde el debutante suele pagar peaje.

El giro del partido: paciencia, saque y puntos importantes

El partido cambió cuando Tirante dejó de apurarse. En el segundo set, empezó a elegir mejor: menos tiros forzados, más consistencia y un saque más útil en momentos delicados. El desarrollo se volvió parejo, con games largos y tensión constante. Ahí apareció lo más valioso de su actuación: no se fue del plan cuando el marcador apretó.

El cierre del segundo parcial fue clave. Con el set encaminado a resolverse por detalles, Tirante encontró un quiebre en el tramo final y lo sostuvo para llevarse el parcial por 7-5. Ese golpe no solo igualó el partido: también cambió el ánimo. De repente, el que parecía incómodo pasó a jugar con la energía del que ya se sacó el miedo.

Un tercer set para fuertes: tie-break y carácter

El tercer set fue el típico capítulo de Copa Davis: tensión, márgenes finitos y la sensación de que un punto puede decidirlo todo. Ninguno regaló demasiado y el desenlace terminó en tie-break. Ahí Tirante mostró temple. Jugó con determinación, se mantuvo agresivo cuando hacía falta y no se escondió en los puntos que pesan.

El desempate quedó del lado argentino por 7-5, cerrando una remontada completa. Después del partido, Tirante reflejó lo que se vio en cancha: alivio por haber sacado adelante un debut pesado y orgullo por la forma en que se sostuvo cuando el encuentro pedía madurez. En Davis, eso vale doble: no se trata solo de ganar, sino de responder con el equipo y con el país mirando.

Para Argentina, el triunfo significa mucho más que un 1-0: es una señal de competitividad en una serie pareja y una confirmación de que Tirante puede rendir bajo presión. En una competencia donde el contexto suele torcer partidos, empezar con una victoria trabajada es un empujón anímico fuerte para lo que sigue.

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