Por primera vez en la historia del cine argentino, una producción logró financiamiento a través del Mercado de Capitales, utilizando instrumentos bursátiles negociados y con participación activa del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) como promotor e inversor, inaugurando un nuevo esquema de fondeo para la industria cultural.
La película que marcó este antecedente es “El enigma de Franca Fermín”, un largometraje que reúne a productoras de distintos países: las argentinas Cabustra Arts y Blurr Stories, además de la colombiana Red Collision y la española Sangre Films. El proyecto fue estructurado mediante la emisión de Pagarés Bursátiles Electrónicos a la Vista con ajuste BADLAR, un tipo de instrumento negociable que se comercializa en el Mercado Argentino de Valores bajo condiciones de mercado.
Un mecanismo innovador de financiamiento
El uso de pagarés bursátiles representa un cambio significativo para la industria audiovisual del país, que tradicionalmente dependió de subsidios, apoyos públicos o acuerdos de coproducción para financiar producciones. En esta operación, el INCAA actuó como promotor e inversor, adquiriendo parte de los instrumentos emitidos para financiar la realización del film, lo que abrió un canal nuevo y formal entre el mercado financiero y un proyecto cultural.
Este esquema de financiamiento se estructuró en el ámbito del Mercado Argentino de Valores (MAV) con la negociación de títulos ajustados por la tasa BADLAR, que es una referencia del sistema financiero local. La participación de este tipo de instrumentos permite que proyectos del sector audiovisual accedan a fondos mediante herramientas reguladas, con tasa y condiciones vinculadas al funcionamiento del mercado.
Implicancias para la industria cinematográfica
La operación no solo constituye un hito formal, sino que también abre la posibilidad de que otras producciones audiovisuales exploren alternativas de financiamiento similares. Al incorporar al cine al ámbito de los mercados financieros, se diversifican las fuentes de recursos disponibles y se reduce la dependencia exclusiva de ayudas tradicionales.
Este precedente puede resultar especialmente relevante en un contexto donde el debate sobre el rol del financiamiento estatal y las fuentes de apoyo para la cultura está presente, y donde la industria audiovisual busca herramientas sostenibles para sostener proyectos con proyección local e internacional.
Un hito con mirada internacional
Además de marcar un cambio conceptual respecto a cómo se puede financiar una película en Argentina, el hecho de que “El enigma de Franca Fermín” sea una coproducción entre empresas de Argentina, Colombia y España le otorga una dimensión internacional que puede incentivar la adopción de estos mecanismos en otros proyectos con alcance regional.
Con este antecedente, el mercado de capitales argentino amplía su alcance sectorial y demuestra que producciones culturales también pueden estructurar financiación bajo estándares formales y con participación de actores públicos y privados, generando un puente entre la economía real y la esfera creativa del cine nacional.




