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Alerta ambiental en el Mediterráneo: un petrolero ruso dañado navega a la deriva

Qué pasó

Un buque cisterna ruso identificado como Arctic Metagaz sufrió un ataque con drones entre el 3 y el 4 de marzo y quedó sin tripulación navegando a la deriva en el Mediterráneo central. Tras el impacto, la embarcación presenta un gran agujero en el costado de babor. Transporta 900 toneladas de gasóleo y además dispone de dos tanques de gas licuado, lo que genera alarma por el riesgo de contaminación y por la posibilidad de una explosión.

La tripulación fue evacuada y asistida por la Guardia Costera libia. En total fueron rescatadas 30 personas. Inicialmente se informó que la embarcación se había hundido, pero luego se confirmó que sigue flotando, sin personal a bordo.

Riesgo ambiental y medidas de respuesta

El buque avanza impulsado por corrientes y deriva cerca de la ruta entre Sicilia y Malta. Los reportes lo ubican a unas 37 millas náuticas al sur de Malta, luego de haber sido alcanzado a aproximadamente 168 millas náuticas al sureste de Malta durante el ataque. El gran boquete en el casco pone en duda la estabilidad estructural del petrolero y la posibilidad de fugas de combustible o liberación de gas licuado.

Las maniobras de contención y salvamento enfrentan varios problemas. El casco dañado puede agrandar las pérdidas si se lo somete a esfuerzos de remolque sin medidas precautorias. Además, la presencia de gas licuado plantea riesgos añadidos por su inflamabilidad y por la presión de los tanques. Por eso las operaciones combinan vigilancia satelital, embarcaciones de respuesta y equipos anticontaminación preparados para interceptar mancha o material rescatable.

Las autoridades establecieron una zona de exclusión de cinco millas náuticas alrededor de la nave para impedir acercamientos no autorizados. Se desplegaron remolcadores y equipos especializados. Las maniobras serán complejas por el estado del casco, la falta de tripulación a bordo y las condiciones del mar. Los equipos trabajan para minimizar el riesgo de un derrame mayor y para proteger la biodiversidad y las actividades pesqueras de la zona.

Presión internacional y el problema de la “flota fantasma”

La situación encendió las alertas en varios gobiernos europeos. Nueve países europeos emitieron advertencias sobre el potencial daño ecológico y reclamaron medidas más estrictas contra los cargueros de la denominada flota fantasma. Ese término se utiliza para referirse a embarcaciones que operan con registros opacos, seguros insuficientes o mantenimiento deficiente, lo que dificulta la trazabilidad y la respuesta ante incidentes.

Desde Moscú responsabilizaron a Kiev por el ataque y lo calificaron como terrorismo y piratería. Por su parte, no hubo una declaración oficial de las autoridades ucranianas que confirme su participación en este hecho. En los últimos meses se observa una mayor actividad contra objetivos navales vinculados a la logística rusa fuera del Mar Negro, en lo que algunos analistas describen como una estrategia para golpear la capacidad de abastecimiento.

El episodio reaviva además el debate sobre la responsabilidad legal ante derrames y siniestros en alta mar. La coordinación entre pabellones, estados ribereños y autoridades de salvamento resulta clave para definir quién asume costos, controla operaciones y aplica sanciones cuando corresponde.

Qué puede pasar ahora

Con el buque sin tripulación y a la deriva, las opciones que barajan las autoridades son limitadas y con riesgo. Una maniobra urgente sería asegurar el control del casco y remolcar la nave hacia aguas menos sensibles o a un puerto capaz de recibirla para operaciones de salvamento. Eso requiere remolcadores potentes y personal especializado dispuesto a trabajar en un casco dañado.

Otra alternativa menos deseada sería permitir una deriva controlada mientras se vigila la integridad de los tanques. Esa opción amplía la incertidumbre sobre el impacto en la fauna marina y las costas. Las decisiones dependerán del estado estructural del buque, del pronóstico del tiempo y de la capacidad operativa disponible en la región.

Mientras se define el plan de acción, los equipos anticontaminación permanecen en alerta y se mantienen las restricciones de navegación. El incidente también volvió a poner en agenda cómo rastrear, sancionar y controlar embarcaciones que operan al margen de las normas internacionales, una discusión que ahora suma el componente ambiental a la dimensión geopolítica y de seguridad marítima.

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