La Legislatura del estado de Nueva York aprobó una moratoria de un año para la construcción de nuevos centros de datos de gran escala. Si se convierte en ley, sería la primera prohibición estatal de este tipo en Estados Unidos. El texto quedó ahora en manos de la gobernadora demócrata Kathy Hochul, que tiene tiempo hasta diciembre para firmarlo o vetarlo.
Los legisladores que impulsaron la iniciativa explicaron que el objetivo es ganar tiempo para que los responsables de las políticas públicas comprendan mejor el impacto que estas instalaciones tienen sobre el medio ambiente y los precios de la energía. La pausa busca frenar la avalancha de proyectos mientras se elabora información oficial sobre sus consecuencias.
La norma alcanza a centros con demanda de al menos 20 megavatios
El proyecto define como gran centro de datos a aquel con una demanda pico de al menos 20 megavatios. La medida ordena a la agencia ambiental del estado elaborar un informe de impacto que evalúe la cantidad de electricidad, agua y tierra que utilizan estas instalaciones, además de la contaminación que generan.
La norma también exige que las empresas que pretendan construir estos proyectos realicen y financien una audiencia pública al menos tres meses antes de poder obtener la aprobación. El requisito apunta a dar a las comunidades locales una instancia formal de participación antes de que avancen las obras.
Hochul todavía no dijo si la firmará
La gobernadora no adelantó su decisión. Su vocera, Kristin Devoe, respondió que la mandataria revisará el proyecto. El plazo para definir su postura se extiende hasta diciembre.
La versión aprobada es más acotada que la propuesta original. El texto inicial planteaba una pausa de tres años, que finalmente quedó reducida a una moratoria de un año.
El operador eléctrico revisa 24 proyectos por más de 9.000 megavatios
La discusión llega en un contexto de fuerte presión sobre la red eléctrica del estado. El New York Independent System Operator, entidad apartidaria encargada de mantener la confiabilidad del sistema, está revisando 24 propuestas de centros de datos que en conjunto sumarían más de 9.000 megavatios.
Entre los casos que despertaron resistencia figura un proyecto propuesto de 180 megavatios en Albany, que generó preocupación entre los vecinos de la zona. El rechazo social a estas instalaciones no es exclusivo de Nueva York: encuestas citadas en el debate muestran que la mayoría de los estadounidenses se opone a la instalación de centros de datos en sus comunidades, y las reuniones públicas en distintos puntos del país se convirtieron en un tema que moviliza a sectores de todo el espectro político.
Maine intentó una prohibición similar y terminó vetada
El antecedente más cercano se registró en Maine, cuya legislatura aprobó una ley que habría prohibido nuevos centros de datos hasta fines de 2027. La gobernadora demócrata Janet Mills la vetó porque no incluía una exención para un proyecto que ya estaba planificado. El caso de Nueva York podría seguir un camino distinto si Hochul decide promulgar la norma.
Los grupos empresariales rechazan la pausa
La medida ya cosechó críticas del sector privado, que advierte sobre sus efectos económicos. Stacey Sikes, presidenta y CEO en funciones de la Long Island Association, dijo que la moratoria sería perjudicial para la economía del estado, porque una prohibición general impediría analizar caso por caso proyectos que, según su visión, podrían beneficiar la actividad económica local.
El crecimiento acelerado de los centros de datos, impulsado en gran medida por la expansión de la inteligencia artificial, viene generando tensiones en varios estados por su alto consumo de energía y agua. La decisión de Hochul definirá si Nueva York se convierte en el primer estado del país en aplicar una pausa de este tipo. El texto espera su firma o veto antes de fin de año.




