El teléfono que la marca Trump Mobile presentó hace casi un año finalmente empezó a llegar a manos de algunos periodistas y youtubers, y confirmó lo que ya se sospechaba: el T1 Phone no está fabricado en Estados Unidos. Una investigación de The Verge indicó que el equipo, como mucho, atraviesa un proceso de ensamblaje final en Miami, mientras que sus componentes provienen de China, India y el sudeste asiático, como ocurre con la enorme mayoría de los smartphones del mercado.
El caso resulta llamativo porque, cuando la compañía anunció el aparato en junio de 2025, aseguró que estaba «designed and built in the United States» (“diseñado y construido en Estados Unidos”). Esa afirmación duró poco. Menos de dos semanas después del lanzamiento, el sitio web de Trump Mobile fue modificado y casi todas las referencias a la fabricación nacional desaparecieron.
El sitio pasó de “made in the USA” a “proudly assembled in the US”
La versión actual del sitio ya no afirma que el teléfono se fabrique íntegramente en el país. Ahora utiliza fórmulas más ambiguas: el equipo es «proudly American», tiene «American hands behind every device» y está «shaped by American innovation». Ninguna de esas frases sostiene que la fabricación completa ocurra en suelo estadounidense.
Cuando la empresa anunció el mes pasado que el teléfono finalmente saldría a la venta, el CEO Pat O’Brien se limitó a decir que el T1 está «proudly assembled in the US» (“orgullosamente ensamblado en EE. UU.”), una formulación notablemente más cautelosa que la original.
La FTC exige que casi todos los componentes sean estadounidenses
Detrás del cambio de discurso está la Comisión Federal de Comercio (FTC), el organismo que regula en Estados Unidos las afirmaciones publicitarias sobre el origen de los productos. Las reglas son estrictas: para poder decir “Made in USA”, todo o casi todo el procesamiento del producto debe realizarse en Estados Unidos y la totalidad o prácticamente la totalidad de los componentes deben fabricarse allí.
Con la abrumadora mayoría de las piezas de un teléfono producidas en Asia, ese estándar es prácticamente imposible de cumplir para cualquier fabricante. La propia compañía parece conocer bien esos límites.
Ejecutivos admitieron que “made in America” era solo un objetivo
En declaraciones recogidas por el mismo medio, los ejecutivos Don Hendrickson y Eric Thomas relativizaron las promesas iniciales. “Hay ciertas cosas que tenés que hacer para poder decir ‘made in America’”, explicó Hendrickson, y aseguró que siempre habían planteado la fabricación nacional como un «goal» (una meta) y no como un hecho consumado.
Cuando se le señaló que la empresa había afirmado explícitamente que el teléfono estaba “made in the USA”, Thomas solo reconoció que “puede haber habido algo puesto en el sitio web”. Y agregó una frase reveladora: «Si vamos a construir todo en Estados Unidos, va a costar más dinero».
El ensamblaje en Miami llegaría en “unos 10 parts”
Sobre qué significa exactamente ese ensamblaje final, las precisiones fueron escasas. Thomas indicó que el teléfono atraviesa un proceso de «final assembly» en Miami, aunque no quiso detallar en qué consiste. “Es definitivamente más que ponerle una tapa al teléfono”, afirmó, y estimó que los equipos llegarían a la ciudad en «unos 10 parts» (unas 10 piezas).
La FTC también regula las afirmaciones de tipo “assembled in the US”, pero con una vara más baja y menos definida. Los productos deben atravesar un ensamblaje “principal” y “sustancial” en el país. La normativa aclara que una «simple screwdriver assembly» (un simple armado con destornillador) no alcanza, aunque deja un margen amplio de interpretación.
Por qué nadie fabrica teléfonos completos en Estados Unidos
El argumento central de la investigación es que fabricar un smartphone completo en Estados Unidos hoy no es viable a escala industrial. Todas las fuentes consultadas coinciden en lo mismo: el país no cuenta con la infraestructura necesaria en términos de equipamiento, experiencia de ingeniería ni la mano de obra a bajo costo que requiere la producción masiva.
“El volumen de gente que hace falta es tremendo”, explicó Keith Cochran, que trabajó en la fabricación de algunos iPhone mientras estaba en Jabil, uno de los proveedores de Apple. La complejidad del proceso quedó resumida en una frase contundente: “Te están pidiendo construir algunas de las cosas más difíciles del mundo de fabricar, con la mayor precisión que puedas imaginar, por dos centavos”.
El episodio del T1 Phone se suma a otros productos de marca Trump que prometieron origen nacional y luego no lo cumplieron, como la «God Bless the USA» Bible. Casi un año después del anuncio, todavía hay poca evidencia de que algún comprador común haya recibido su unidad.




