El mercado financiero local espera que Moody’s mejore en los próximos días la calificación crediticia de Argentina desde Caa1 a B3. Si eso ocurre, la nota quedaría alineada con la de Fitch y Standard & Poor’s, que ya llevaron la calificación a B-. En ese escenario, los bonos soberanos en dólares podrían subir hasta 7%, con los títulos de mayor plazo como el AL35 y el AL41 entre los más beneficiados.
El riesgo país cerró en 405 puntos básicos
El indicador que mide el sobrecosto de financiamiento argentino frente a los bonos del Tesoro de Estados Unidos cerró la última semana con una suba de 0,75%, hasta ubicarse en 405 puntos básicos, el nivel más bajo desde marzo o abril de 2018. En una rueda puntual de la semana, llegó a 410 puntos y los soberanos terminaron en baja, con caídas de hasta 0,3% en el Bonar 2041, en línea con retrocesos bursátiles en Europa y Estados Unidos. Con el upgrade de Moody’s ya confirmado, el mercado proyecta que el índice podría perforar los 400 puntos y, en un escenario más optimista, acercarse a los 300 puntos básicos.
Los bonos largos son los más sensibles
Según cálculos de la consultora Genero y del analista Gustavo Ber, una caída del riesgo país hasta 300 puntos, unos 100 puntos básicos menos que el nivel actual, dejaría subas cercanas al 7% en el AL35 y de alrededor del 6,6% en el AL41. El Global 2035 (GD35) treparía cerca de 5,8%. En un escenario más moderado, con el riesgo país en 350 puntos, las ganancias rondarían el 3,4% en el AL35, el 3,2% en el AL41 y cerca del 3,1% en los globales 2041 y 2046. Los bonos con vencimientos más largos, como los de 2035, 2038 y 2041, son los que más reaccionan ante cualquier variación del riesgo país, por la mayor duración de sus flujos de pago.
Balanz ve un margen más acotado
Pese al tono constructivo, firmas como Balanz advierten que el potencial de suba por una nueva compresión del riesgo país es hoy más limitado que hace unos meses. La razón es que Fitch y S&P ya habían adelantado sus mejoras a B-. Entre esos analistas, la estrategia no apunta a una suba generalizada de precios, sino a priorizar el carry, la calidad crediticia de cada emisor y una selección más fina de instrumentos, con combinación de deuda soberana, papeles provinciales y corporativos.
El Banco Central lleva compradas más de USD 11.700 millones en lo que va del año, un factor que el mercado suma a las mejoras de calificación como sostén de los activos argentinos. La confirmación de Moody’s sigue pendiente y, por ahora, la lectura dominante en la city es de expectativa y no de anuncio cerrado.




