Un plan de infraestructura como palanca
El ministro de Economía planteó en un encuentro internacional que la mejora de la logística será central para reducir los costos de las empresas y mejorar la competitividad del país. En su intervención, que contó con la presencia del embajador de los Estados Unidos, Peter Lamelas, anunció un calendario de obras y licitaciones que, en su visión, cambiarán la red de transporte y la conectividad en el corto plazo.
Entre los anuncios más concretos destacó que para junio quedarán licitados 9.000 kilómetros de corredores viales con obras en marcha y que se sumarán otros 12.000 kilómetros destinados a ampliaciones. También mencionó avances en la privatización del Belgrano Cargas y la próxima licitación de la Hidrovía. Caputo calificó el impacto vial e intermodal como “fenomenal” y remarcó que en los próximos dos años se verán transformaciones relevantes en la logística nacional.
El plan busca reducir tiempos de transporte, mejorar la conectividad entre centros de producción y puertos y bajar costos unitarios de exportación. Esas mejoras se traducirían, según el Gobierno, en mayor competitividad para sectores clave como la agroindustria y la manufactura. El proyecto incluye modalidades de ejecución pública y concesiones con participación del sector privado.
Qué entiende el Gobierno por “bajar el costo argentino”
El ministro definió el concepto de costo argentino como el conjunto de variables que encarecen la producción y la exportación: carga impositiva, regulaciones y deficiencias logísticas. Su diagnóstico fue que esos problemas habían quedado relegados por gestiones anteriores y que la actual administración los puso en el centro de la agenda.
Para atacar ese esquema, propuso combinar reducción de trabas regulatorias con incentivos fiscales y el despliegue de infraestructura. También señaló que la reglamentación de la reforma laboral y medidas para potenciar la recaudación permitirán avanzar hacia un mercado de capitales más activo y orientado a la financiación de proyectos productivos.
En su relato sobre la recuperación económica subrayó mejoras en la actividad, la baja de la inflación y el crecimiento de las exportaciones, con especial énfasis en el desempeño de pymes y microempresas. Admitió que todo proceso de cambio genera resistencias, pero afirmó que las transformaciones anunciadas buscan reducir costos operativos y logísticos que hoy limitan la competitividad.
Incentivos y la apuesta por la inversión extranjera
El ministro afirmó que existe interés concreto de empresas grandes para invertir en el país y detalló cifras del régimen de incentivos para grandes proyectos: 25 proyectos se anotaron por un total de u$s 80.000 millones, de los cuales se aprobó un tercio, equivalente a u$s 27.000 millones. Caputo dijo que algunos empresarios relevantes están ampliando compromisos y que la inversión directa extranjera muestra señales de aceleración.
El discurso buscó transmitir confianza y proyectar que la Argentina puede ser destino de inversiones a largo plazo si se concretan las obras y se estabilizan las reglas de juego. Insistió en que el despliegue de infraestructura será un factor clave para reducir costos y facilitar la llegada de capitales que financien ampliaciones productivas.
El Gobierno prevé que los incentivos combinados con mejoras en la logística reduzcan los costos de operar en el país. Esa reducción debería, en teoría, mejorar la rentabilidad de proyectos y atraer a inversores interesados en plazos largos. Las autoridades también mencionaron herramientas para ordenar procesos de licitación y mejorar la transparencia en la ejecución.
Riesgos, lectura de mercado y un llamado a no perder oportunidades
En el tramo final de su exposición, el ministro apeló a la memoria reciente: dijo que el país “venía del infierno” y planteó que sería impensable volver a escenarios de alta inestabilidad. Al mismo tiempo, reconoció que todo cambio profundo encuentra resistencias y recordó que la continuidad del rumbo fue ratificada en las urnas en octubre, argumento que utilizó para respaldar las medidas en curso.
Respecto del indicador de riesgo país, trazó una comparación entre lo que la Argentina “debería” pagar en condiciones normales y la valoración actual en mercados. Consideró que el país debería posicionarse alrededor de 250 puntos, mientras que hoy se encuentra en torno a 500 puntos, y atribuyó parte de esa brecha a factores políticos que distorsionan las cotizaciones. También explicó que los inversores diferencian entre títulos con vencimientos cercanos, que cotizan más bajos, y los que operan a plazos más lejanos, que cargan mayor prima de riesgo.
Para cerrar, envió un mensaje a los empresarios: aseguró que el verdadero riesgo no es la falta de oportunidades, sino que alguien deje pasar la chance de participar de un ciclo de crecimiento que, en su proyección, puede extenderse en las próximas décadas. Reiteró que la combinación de obras, cambios regulatorios y estímulos al mercado de capitales debe reducir el costo operativo y convertir al país en un destino más atractivo para la inversión.
El Gobierno avanzará en licitaciones y en la reglamentación de las normas anunciadas con la aspiración de que las señales se traduzcan en obras concretas y en una baja sostenida del costo argentino. El impacto efectivo dependerá de la ejecución, los tiempos y la respuesta del sector privado y los mercados.
Descargo: Esta nota no constituye recomendación de inversión. La información es de carácter informativo y no sustituye el asesoramiento profesional.




