La auditoría y el estado judicial
El Banco Nación informó que completó una auditoría interna sobre los créditos hipotecarios otorgados a funcionarios y que planea presentar esa documentación ante la justicia en las causas en las que ya se hicieron denuncias. En total hay 3 planteos judiciales abiertos que apuntan a analizar si hubo trato preferencial o uso de información privilegiada por parte de quienes ocuparon cargos en organismos públicos. La auditoría fue conducida por Darío Wasserman y, según lo comunicado por la entidad, no detectó irregularidades formales en los expedientes revisados.
La revisión incluyó la verificación de expedientes, las condiciones de aprobación y las garantías presentadas, según la descripción oficial. La entidad no precisó el período exacto cubierto por el informe ni el detalle de cada carpeta. La documentación que produjo la auditoría será incorporada a las causas judiciales para que la instrucción evalúe los hechos.
Quiénes recibieron los préstamos y cuánto
Entre los nombres que figuran en la controversia aparecen funcionarios con vinculación al área económica. Los montos que se mencionan en los expedientes y en los reclamos políticos son de magnitud poco habitual para créditos hipotecarios: Federico Furiase, secretario de Finanzas, por $367.000.000; Felipe Núñez, asesor y director en BICE, por $373.000.000; y Juan Pedro Inchauspe, miembro del directorio del Banco Central, por $510.000.000. Además, hay menciones a otros funcionarios y allegados que habrían accedido a financiamiento en condiciones similares.
En el total de la cartera, el Banco Nación gestionó alrededor de 27.000 préstamos hipotecarios, de los cuales se indica que 1.400 correspondieron a funcionarios, legisladores o personas vinculadas al oficialismo, según datos que se tramitan en el Congreso. Fuentes internas y los legajos judiciales citan ese orden de magnitud, pero la verificación detallada queda a cargo de la investigación judicial.
Qué se cuestiona y qué respuesta dio el banco
Las principales críticas se concentran en tres ejes: el tamaño de los montos otorgados en comparación con créditos promedio, la celeridad de algunos trámites y la estabilidad laboral de quienes solicitaron los préstamos, dado que muchos ocupan cargos por decreto o desempeñan tareas ad honorem. También se señalan diferencias de tasa: el banco estatal llegó a ofrecer condiciones con tasas hasta 2 puntos por debajo de las ofrecidas por entidades privadas en el mismo período, tras cambios en el mercado que aumentaron la volatilidad de las tasas.
Desde la entidad, Mario Zagaglia, ejecutivo del banco, rechazó que hubiera un «acomodo» y remarcó que los préstamos se otorgaron de acuerdo con la normativa vigente. El banco explicó que admite hasta dos codeudores, evalúa historiales crediticios previos y toma en cuenta las garantías hipotecarias, factores que justifican, según su criterio, los montos y los plazos concedidos. También sostuvo que los fondos provienen de depósitos de clientes y que la operatoria no implica el uso directo de recursos fiscales.
En el debate público se cuestiona, además, la transparencia de los controles internos y la trazabilidad del proceso cuando se agilizaron pasos administrativos. Para los críticos, la combinación de montos elevados y procedimientos más rápidos genera riesgos reputacionales que exceden la sola legalidad formal.
Reclamos legislativos y riesgos reputacionales
En la Cámara de Diputados se solicitó información detallada sobre los expedientes, los plazos de aprobación, los criterios para aceptar garantías y si hubo o no trato diferencial. El diputado que impulsó el reclamo planteó la sospecha de que, en la práctica, funcionarios con contratos inestables no habrían calificado para esos montos en el sistema bancario privado y apuntó a posibles conflictos de interés por el acceso a información desde posiciones en el Banco Central o en el propio Ministerio de Economía. También se mencionó el riesgo reputacional para la entidad y para el Gobierno si la percepción pública fuera la de privilegios para allegados al poder.
El proceso de otorgamiento tuvo un punto de inflexión cuando el banco decidió agilizar trámites trasladando los pasos iniciales a su plataforma web, medida que aceleró plazos pero también generó cuestionamientos sobre controles y transparencia. En paralelo, sectores del oficialismo defendieron la política de fomento del crédito hipotecario como herramienta de reactivación económica y sostén del mercado inmobiliario, mientras opositores y algunos legisladores insisten en que corresponde profundizar la fiscalización y, de ser necesario, avanzar con medidas sancionatorias.
En lo judicial, las causas iniciadas deberán evaluar no solo la legalidad formal de los expedientes sino también si hubo vulneración de normas sobre incompatibilidades, uso de información reservada o tráfico de influencias. La presentación de la auditoría por parte del banco puede acelerar la instrucción, pero no zanja de inmediato los interrogantes políticos y sociales que la controversia puso en primer plano. La fiscalía y los juzgados deberán cotejar documentos y testimonios antes de resolver el avance procesal.
La discusión pública combina aspectos técnicos del crédito hipotecario con la percepción ciudadana sobre acceso privilegiado a recursos financieros por parte de funcionarios. Mientras la entidad sostiene que actuó dentro de las reglas y que los créditos están avalados por garantías y antecedentes, la demanda de transparencia persiste y el Congreso sigue reclamando documentación que detalle los criterios aplicados caso por caso.
07/04/2026: la auditoría fue elevada a la justicia y ahora las causas deben avanzar en sede judicial para disipar dudas o, en su caso, determinar responsabilidades.
Descargo: Esta nota tiene fines informativos y no constituye asesoramiento financiero. Cualquier decisión sobre créditos o inversiones debe tomarse tras consultar a un profesional y a la entidad bancaria correspondiente.




