El hallazgo y la cronología
La investigación se aceleró durante el fin de semana luego de que un hombre que trabajaba como conductor para una aplicación de transporte desapareciera mientras realizaba un servicio. El último contacto con la víctima se registró el jueves 26 de marzo de 2026 en la zona de San Lorenzo. Tras rastrillajes aéreos y en tierra, su cuerpo fue encontrado el domingo 29 de marzo de 2026 en un camino rural de Roldán, paralelo a la Ruta A012, en las cercanías del Parque Industrial. La búsqueda y el hallazgo ocurrieron en un lapso de tres días, lo que derivó en una rápida intervención de las fuerzas de investigación.
La víctima y el contexto
La persona asesinada fue identificada como José Omar Rendón Ramírez —en algunos registros figura como Rendón Fernández—, un hombre de entre 63 y 65 años de nacionalidad colombiana que residía en Capitán Bermúdez y se desempeñaba como conductor para una aplicación de transporte. Circulaba habitualmente con un Fiat Siena que usaba para el trabajo y llevaba dos teléfonos: uno vinculado a la aplicación y otro de uso personal. Las pesquisas exploran si existió un vínculo previo entre la víctima y una de las detenidas como resultado de un viaje en el vehículo de la aplicación, pero esa relación aún se investiga para determinar su alcance.
Pruebas, allanamientos y detenidos
La causa avanzó con allanamientos y medidas de prueba en una vivienda ubicada en Echeverría 105, en San Lorenzo. La geolocalización de un celular sustraído a la víctima orientó las actuaciones hacia ese domicilio. En el lugar, los peritos aplicaron reactivos que detectaron rastros compatibles con sangre en un colchón, en paredes y en prendas de vestir; además, se hallaron indicios en un automóvil Chevrolet Astra vinculado a uno de los imputados. Entre los elementos secuestrados figuran prendas con manchas, teléfonos que no corresponden a los de la víctima, un martillo y matafuegos oriundos del auto de la víctima.
En el marco de la pesquisa quedaron detenidas dos personas: un hombre de 32 años, identificado como propietario del Astra allanado, y una mujer que fue aprehendida luego de emitirse una orden de captura. Uno de los detenidos prestó declaración en la que, según consta en el expediente, admitió participación en el homicidio y describió un plan orientado a robar pertenencias y el rodado de la víctima para luego descartarlo. El fiscal a cargo considera que el móvil encuadra como homicidio criminis causa, es decir, un homicidio cometido con el propósito de facilitar el encubrimiento del robo.
Qué falta y cómo continúa la causa
Quedan aspectos por esclarecer: aún no se localizó el Fiat Siena que la víctima utilizaba ni aparecieron los dos teléfonos personales que se le atribuyen. Las fuerzas mantienen bajo custodia los rodados y los elementos secuestrados para su análisis técnico. Los peritajes incluirán el cotejo de las manchas detectadas con reactivos, el estudio forense del cuerpo y el análisis de las comunicaciones y de las geolocalizaciones de los equipos secuestrados para reconstruir la secuencia de los hechos.
La pesquisa está a cargo de la Policía de Investigaciones (PDI) y de la fiscalía de la jurisdicción, que trabajan en la recolección de pruebas y en el armado de la acusación. Los investigadores intentan confirmar si el lugar donde se detectaron rastros de sangre corresponde a la escena del crimen y establecer con precisión el rol que cada detenido habría tenido en la planificación y ejecución del hecho.
En la región la noticia causó conmoción por la modalidad y la presunta premeditación. La hipótesis de trabajo privilegia un robo planeado que derivó en la muerte de la víctima para facilitar el apoderamiento de sus pertenencias y del vehículo. Mientras avanzan los peritajes forenses y los análisis de comunicaciones, la fiscalía definirá los cargos y las medidas procesales correspondientes contra los imputados. La causa seguirá en instrucción hasta que se completen las pruebas que permitan establecer con claridad la mecánica del hecho y la responsabilidad penal de los involucrados.




