El mensaje del especialista
El cardiólogo Jorge Tartaglione volvió a poner el foco en el daño del tabaco y propuso una medida concreta para quienes hoy fuman o tuvieron ese hábito en el pasado: realizarse una tomografía computada de baja dosis como examen de cribado. En una entrevista realizada el 18 de marzo de 2026 el profesional comparó la adicción a la nicotina con la de otras drogas, destacó el carácter socialmente aceptado del tabaco y contó que su padre murió de cáncer de pulmón por fumar. A partir de su experiencia clínica, afirmó que el estudio puede detectar nódulos en etapas tempranas y, por eso, “puede salvarte la vida”, aunque aclaró que la indicación debe ser individualizada.
Qué es la tomografía de baja dosis y qué busca
La tomografía computada de baja dosis (TBCD) es un estudio de imagen diseñado como cribado para detectar lesiones pulmonares de forma precoz en personas con alto riesgo. Utiliza una cantidad de radiación menor que una tomografía convencional —aproximadamente 1/10 de la dosis de una TC estándar— y permite visualizar nódulos que en etapas tempranas no dan síntomas. Ensayos clínicos internacionales han mostrado que programas de cribado con este método pueden reducir la mortalidad por cáncer de pulmón; el estudio más citado reportó una reducción aproximada del 20% en la mortalidad entre los participantes seleccionados.
A quiénes se recomienda y cuál es la evidencia práctica
El uso de la TBCD como herramienta de detección está dirigido a personas con riesgo elevado por consumo de tabaco. Los criterios habitualmente aceptados indican realizarla en individuos de 50 a 80 años con un consumo acumulado equivalente a ≥20 paquetes-año (por ejemplo, una cajetilla diaria durante 20 años). En varios países, sociedades médicas y algunas coberturas incorporaron estas pautas para grupos elegibles. En la práctica local, la cobertura por obras sociales y prepagas puede otorgarse cuando el paciente cumple los criterios; en servicios privados el precio puede variar y rondar entre $20.000 y $50.000 en el 2026, según la oferta. Es clave que la decisión se tome en el marco de un programa estructurado con protocolos claros de seguimiento.
Beneficios, limitaciones y pasos siguientes
La principal ventaja del cribado es la detección temprana: nódulos pequeños se pueden seguir o tratar antes de que el cáncer progrese, lo que mejora las probabilidades de curación. Sin embargo, el cribado tiene límites y riesgos. Entre ellos están los falsos positivos —que en algunos estudios alcanzan hasta 25% de los hallazgos—, la ansiedad asociada a resultados dudosos y procedimientos invasivos posteriores, como biopsias, que podrían ser innecesarios. El balance entre beneficio y daño depende de seleccionar correctamente a los pacientes, aplicar protocolos estandarizados de control y garantizar recursos para el seguimiento. Además, la evaluación de riesgos debe incluir comorbilidades, expectativa de vida y preferencias del paciente.
Abandonar el tabaco sigue siendo la intervención más eficaz para reducir el riesgo de enfermedad y muerte prematura. Los beneficios de la cesación comienzan pronto: a los 20 minutos se normaliza la frecuencia cardíaca y la presión arterial; en 2 días mejoran el gusto y el olfato y el monóxido de carbono en sangre suele volver a valores normales; alrededor de los 3 años el riesgo cardiovascular por infarto se reduce hasta acercarse al de quienes nunca fumaron; y a los 10-15 años el riesgo de cáncer de pulmón se aproxima al de no fumadores. Estos plazos muestran que dejar de fumar aporta beneficios a corto y largo plazo.
Quienes fuman o fumaron deberían conversar con su médico de cabecera, un neumonólogo o un especialista en cesación para evaluar el riesgo individual. Si una persona cumple los parámetros de edad y consumo acumulado, la TBCD puede ser una opción razonable cuando se implementa en un programa con seguimiento estructurado y decisiones compartidas entre paciente y equipo sanitario. Además, es necesario asegurar acceso a programas de cesación, apoyos psicosociales y, cuando corresponda, cobertura para el estudio y las intervenciones posteriores.
La recomendación del especialista pone en evidencia dos puntos: la necesidad de estrategias de prevención y detección temprana dirigidas a los grupos de mayor riesgo, y la importancia de políticas públicas y programas de cesación que faciliten dejar el hábito. En el país, medidas tributarias y regulatorias recientes buscaron desalentar el consumo, pero la decisión de realizar un cribado y su cobertura deben resolverse caso por caso, con asesoramiento clínico y atención a la evidencia disponible.




