El mercado de celulares económicos atraviesa una crisis de oferta que tiene origen en un sector que, en apariencia, no tiene nada que ver con la telefonía: los centros de datos de inteligencia artificial. IDC proyecta una caída del 22% en las ventas globales de smartphones Android de gama baja para 2026, mientras que el costo de la memoria RAM y el almacenamiento ya representa hasta el 64% del precio total en equipos de menos de USD 400. Hace apenas tres años, ese mismo componente pesaba mucho menos en la estructura de costos de un teléfono barato.
El problema no es la falta de fábricas ni una crisis de insumos tradicional. La pelea es por la capacidad de producción entre dos mundos distintos: por un lado, los chips de memoria que necesitan los celulares, las notebooks y las consolas; por el otro, la memoria de alto ancho de banda (HBM, un tipo de chip diseñado para mover datos a máxima velocidad) que usan los aceleradores de inteligencia artificial en los datacenters. Samsung, SK Hynix y Micron, que en conjunto controlan más del 90% de la producción mundial de memoria, vienen redirigiendo líneas enteras hacia HBM porque el margen que dejan los pedidos de Nvidia y otros fabricantes de chips de IA es mayor que el de un módulo de RAM para un teléfono de entrada.
La memoria DRAM subió hasta 700% desde 2022
Los números detrás de la crisis son contundentes. El precio de la memoria DRAM, el tipo de chip que actúa como memoria de trabajo del celular, acumula un incremento de hasta 700% desde 2022, según datos recopilados por IDC. En el primer trimestre de 2026, Counterpoint Research midió una suba adicional del 50% en DRAM y de 90% en NAND Flash, el chip que se usa para el almacenamiento interno. Ese salto trimestral empujó los costos de materiales de los equipos de gama baja hasta un 25% más caros de un trimestre al otro. En junio de 2026, una demanda presentada contra Samsung, SK Hynix y Micron acusó a las tres compañías de coordinar una reducción del suministro para forzar subas de precios; las empresas sostienen que la escasez responde al boom de la inteligencia artificial generativa y no a una maniobra concertada. En ese mismo período, los precios de DDR5, la generación más reciente de memoria, treparon un 450% frente a septiembre de 2025.
Nvidia consumiría memoria equivalente a 150 millones de smartphones
La magnitud del desvío de recursos hacia la industria de IA ayuda a entender por qué el problema no tiene solución a corto plazo. Se estima que en 2026 los chips de inteligencia artificial de Nvidia consumirían un volumen de memoria equivalente al que necesitarían 150 millones de smartphones. Para 2027, la proyección es todavía más extrema: el consumo de memoria RAM de los aceleradores de Nvidia superaría la suma total de RAM que usan todos los iPhone y todos los Samsung Galaxy vendidos en el mundo ese año, un volumen calculado en más de 6.000 millones de gigabytes de memoria LPDDR. Frente a esa demanda, destinar líneas de producción a chips de bajo margen para celulares económicos deja de tener sentido comercial para los fabricantes de memoria.
Las marcas chinas recortan cámaras y cambian de chip
El impacto ya se nota en el diseño de los productos. Marcas chinas que ofrecen equipos de alrededor de 1.500 yuanes (unos USD 220) enfrentan márgenes tan ajustados que muchas dejaron de ser rentables en ese segmento. La respuesta habitual fue recortar especificaciones: menos cámaras, sensores de imagen más chicos y procesadores de generaciones anteriores, una estrategia que permite reducir costos entre un 30% y un 40%, pero también resigna funciones básicas como el NFC en algunos modelos. Otros fabricantes subieron precios o reorientaron su producción hacia la gama media y premium, donde el margen absorbe mejor el encarecimiento de los componentes. Especialistas del sector como Enrique Carrier, de la consultora Carrier & Asociados, y voceros de Motorola Mobility coincidieron en que el segmento de entrada es el más expuesto a esta dinámica, mientras que Apple y Samsung, con un mix de producto orientado a equipos de mayor valor, quedan mejor posicionados para absorber el impacto.
El precio promedio global podría llegar a USD 523 en 2027
Para los consumidores, el efecto se traduce en tres caminos posibles: postergar el recambio del equipo, pagar más por un modelo que antes costaba menos o volcarse al mercado de usados frente a una oferta nueva más limitada y con menos prestaciones. IDC proyecta que el precio de venta promedio de los smartphones a nivel global podría subir un 14% hacia 2027, hasta alcanzar un récord de USD 523. La consultora también anticipa que la oferta de memoria seguirá ajustada al menos hasta 2028, un escenario que mantiene a la RAM y al almacenamiento como recursos disputados entre la industria del celular y la inteligencia artificial.




