Preparativos para un despliegue inminente
El portaaviones podría estar listo para partir dentro de dos semanas, probablemente desde la costa este de Estados Unidos. La orden del Pentágono busca tener disponible una fuerza adicional para reforzar la presencia militar ya desplegada en la región, donde el grupo de ataque del USS Abraham Lincoln opera desde finales de enero.
El presidente Donald Trump confirmó la posibilidad de este refuerzo naval en una entrevista con Axios, donde afirmó que estaba «pensando» en enviar un segundo portaavines si las negociaciones con Teherán no avanzan. «Tenemos una armada que se dirige allí y otra podría ir», declaró el mandatario.
Presión militar y diplomacia simultánea
La movilización naval ocurre en paralelo con conversaciones entre Estados Unidos e Irán mediadas por Omán. Trump advirtió que Washington se verá obligado a tomar «medidas muy duras» si no se alcanza un acuerdo satisfactorio. En una entrevista con el canal israelí Channel 12, el presidente estadounidense enfatizó que el tiempo para negociar se está agotando.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, firmó la orden de preparación del segundo grupo de ataque la semana pasada, según funcionarios citados por el Wall Street Journal. Los buques más probables para esta misión son el USS George H.W. Bush, actualmente en la costa este, o el USS George Washington, desplegado en Asia, aunque ambos requerirían al menos una semana para llegar a la zona de operaciones.
Contexto de crisis regional
El despliegue del USS Abraham Lincoln el 26 de enero formó parte de una acumulación militar más amplia que incluye destructores, cruceros y sistemas de defensa antimisiles. Esta presencia se mantuvo tras una serie de incidentes, incluyendo el derribo por parte de un caza F-35 estadounidense de un dron iraní Shahed 139 que se aproximaba al portaaviones el 3 de febrero.
La tensión en la región se intensificó tras las protestas internas en Irán y las ejecuciones de manifestantes, lo que llevó a Trump a amenazar con intervenir si el régimen continuaba con la represión violenta. Israel, por su parte, busca influir en la posición estadounidense para que cualquier acuerdo nuclear incluya no solo el programa atómico sino también el desarrollo de misiles balísticos y el apoyo a grupos proxy como Hamas y Hezbollah.
Incertidumbre sobre el curso de las operaciones
La estrategia de Washington combina presión militar con canales diplomáticos abiertos. El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Aragchi, declaró el domingo que no hay «otra opción que negociar» con Estados Unidos, aunque Teherán se mantiene en alerta para defenderse de cualquier ataque.
El último despliegue simultáneo de dos portaaviones en la región ocurrió en marzo de 2025. La repetición de esta configuración dependerá de los resultados de las conversaciones en curso y de las decisiones que tome la Casa Blanca en las próximas semanas.




