El escenario de combate
En las últimas semanas el sur del Líbano volvió a convertirse en un frente activo. Tras una recuperación parcial de su capacidad luego de los enfrentamientos de 2024, la organización chií Hezbolá tomó posiciones defensivas en la franja meridional y lanzó ataques contra objetivos en el norte de Israel. El choque directo se reavivó a partir del 2 de marzo de 2026, cuando se registraron destrucción de nodos de comunicaciones y bombardeos que dieron lugar a una rápida serie de represalias y contraataques.
Las autoridades israelíes respondieron con una combinación de vuelos de combate, fuego de artillería y movimientos de fuerzas terrestres para limitar la capacidad ofensiva del grupo. La intensidad del intercambio dejó en evidencia dos aspectos: la línea entre acciones puntuales y una guerra más amplia es estrecha, y ambos bandos parecen preparados para sostener combates prolongados en la zona fronteriza.
Últimos movimientos y cifras clave
En la fase inicial de la escalada se llevaron a cabo operaciones aéreas de gran escala y bombardeos contra posiciones e infraestructuras logísticas. En cuestión de días se contabilizaron acciones de alcance notable: las fuerzas israelíes realizaron hasta 160 ataques aéreos en los primeros episodios del reciente conflicto, mientras que las milicias de Hezbolá respondieron con más de 210 proyectiles y múltiples ofensivas con drones contra bases en el norte de Israel.
En algunos de los episodios más violentos de la primera mitad de marzo se registraron alrededor de 40 muertos en el Líbano y al menos 10 muertos en ataques puntuales del 15 de marzo. En tierra, Israel desplegó unidades organizadas en varias divisiones con roles diferenciados para la ofensiva y la defensa. Entre las fuerzas movilizadas figuran la 36.ª, la 91.ª y la 146.ª divisiones, destinadas a operaciones en sectores específicos de la frontera.
Desde su lado, Hezbolá mantiene la capacidad de lanzar salvas de cohetes y misiles guiados, además de operar escuadrones de drones tácticos que atacaron instalaciones y puestos militares. El cruce de misiles y contramisiles terminó por empujar a la población civil a abandonar zonas cercanas a la línea de fuego, con órdenes de evacuación al norte del río Litani y alertas constantes en Galilea.
Dinámica política y declaraciones
El conflicto adquirió un perfil existencial para ambas partes. El liderazgo israelí, con la promesa de impedir ataques a sus comunidades fronterizas, anunció operaciones orientadas a desarticular la logística y las redes de aprovisionamiento adversarias. Desde la dirigencia de Hezbolá se definen las acciones como parte de una resistencia frente a lo que consideran ocupaciones y agresiones.
La tensión se agrava porque cada movimiento militar puede condicionar la agenda política interna y las relaciones con aliados regionales. En ese marco, la retórica pública y las maniobras militares se refuerzan mutuamente. La presencia de grupos aliados en países vecinos y la posibilidad de apoyo indirecto desde actores externos elevan el nivel de incertidumbre sobre la duración y la intensidad del conflicto.
Impacto humanitario y riesgo de expansión
Más allá del saldo de víctimas y del despliegue militar, la escalada tiene consecuencias humanitarias inmediatas: evacuaciones, desplazamientos internos, restricciones a la movilidad y presión sobre los servicios de salud y la logística en ambas márgenes de la frontera. La presencia de civiles en áreas urbanas cercanas a los puntos de combate incrementa la vulnerabilidad ante ataques con cohetes y los efectos colaterales de los bombardeos aéreos.
Organismos de observación han señalado violaciones del alto el fuego previo y advirtieron sobre el efecto desestabilizador en la región si continúa la acumulación de fuerzas y la intensificación de ataques. El conflicto también opera en un contexto regional más amplio, donde alianzas y relaciones con terceros países pueden influir en su desarrollo. La participación indirecta de actores externos y la existencia de grupos aliados en Siria e Irak aumentan la posibilidad de que el foco se expanda fuera de la franja fronteriza.
La evolución de los combates será clave en los próximos días. La combinación de operaciones aéreas, movimientos de infantería y ataques con drones define un enfrentamiento con capacidad de causar daños prolongados. Mientras tanto, la población civil sigue siendo la principal afectada por la inseguridad y las limitaciones humanitarias, y el horizonte político y social permanece incierto.




