Un nuevo golpe al bolsillo
Los supermercados y las carnicerías de las principales ciudades registraron en marzo un incremento marcado en los precios de la carne vacuna. El ajuste fue generalizado, aunque no uniforme. Los cortes de mayor demanda y los considerados premium explicaron gran parte de la suba, mientras que opciones alternativas aumentaron menos y ganaron protagonismo en las compras familiares. En promedio, la carne vacuna aumentó 10,9% en marzo respecto de febrero. Esa aceleración sumó presión a la canasta alimentaria y a los presupuestos domésticos.
Qué cortes fueron los que más subieron y cuánto cuesta hoy la carne
Los incrementos impactaron con más fuerza en los cortes tradicionales de parrilla y en piezas con salida hacia la exportación. Entre marzo y febrero se observaron subas destacadas en bife de chorizo (+14,5%), asado (+13,2%), nalga (+12,1%), vacío (+11,8%) y matambre (+10,7%). En valores de mostrador de grandes cadenas en la ciudad, esos cortes promediaron precios en torno a: bife de chorizo $5.800/kg, asado $4.950/kg, nalga $4.720/kg, vacío $4.650/kg y matambre $5.200/kg. El precio minorista promedio de la carne quedó cercano a $4.850/kg en marzo, contra $4.370/kg en febrero.
Por qué subió: factores que empujaron los valores
La aceleración de precios responde a una combinación de factores. Por un lado, la demanda interna se mantuvo alta. Por otro, la actividad exportadora continuó firme, lo que tensionó la oferta disponible para el mercado local. También subieron los costos de producción: los alimentos para ganado registraron aumentos y el precio de la hacienda viva se elevó, lo que se traslada a la cadena de comercialización. A su vez, el incremento del transporte y de otros insumos logísticos presionó los márgenes de carnicerías y supermercados.
La estacionalidad y las variaciones en el ritmo de faena influyen además en la oferta de determinados cortes. Cuando la faena se concentra en ciertos tipos de animales, algunos cortes escasean y suben más. En sentido contrario, una mayor disponibilidad de oferta puede atenuar las subas, algo que algunos operadores esperan si se acelera la faena en las próximas semanas.
Impacto en consumo y alternativas
El salto en los precios modificó hábitos de compra. Creció la búsqueda de cortes más económicos y la sustitución por otras proteínas. En marzo, el pollo se presentó como la alternativa más accesible y su precio subió menos, cerca de 4,2%, lo que lo consolidó como el sustituto elegido por familias que ajustan el presupuesto. El cerdo también registró aumentos menores que la carne vacuna y ganó participación en algunas canastas familiares.
En carnicerías de barrio se advirtió un desplazamiento hacia cortes como paleta y roast beef, que mostraron subas más moderadas y ofrecieron una vía de alivio para consumidores con menor poder adquisitivo. En términos regionales, cadenas y comercios de provincias mantuvieron variaciones levemente inferiores en algunos casos, con precios que pueden ubicarse hasta un 8% por debajo de los valores de la Capital por menores costos logísticos, aunque esas diferencias no alcanzaron a compensar el impacto general de la suba.
Las expectativas para abril son mixtas. Algunas proyecciones privadas estiman que aumentos adicionales podrían materializarse si se mantiene la demanda externa, mientras que operadores del sector advierten que un incremento en la faena podría moderar la tendencia. En el corto plazo, la recomendación para los consumidores es priorizar cortes con subas más controladas, aprovechar ofertas puntuales y combinar proteínas según la disponibilidad y el presupuesto.




