El cierre del local de ropa de Marixa Balli en el barrio porteño de Flores se transformó en tema de farándula y debate público en cuestión de horas. Lo que arrancó como un anuncio de liquidación por baja en las ventas terminó escalando a un cruce picante cuando Esteban Mirol la apuntó con declaraciones durísimas: dijo que “se hace la víctima” y lanzó una acusación que encendió la polémica, al sostener que ella “vendía en La Salada”.
El episodio se instaló fuerte porque mezcla dos cosas que generan ruido: por un lado, el cierre de un negocio real, con números y caída de consumo; por el otro, una acusación pública que toca un tema sensible (la informalidad en la venta de indumentaria). Y en el medio, una figura conocida que venía hablando de lo mal que estaba el rubro.
El cierre del local y lo que venía contando Balli
En los últimos días, Balli contó que decidió cerrar su histórico punto de venta en Flores y salir a liquidar mercadería. En ese marco, explicó que el movimiento comercial bajó fuerte y que sostener el local se volvió inviable. Entre sus frases más repetidas, dejó una que resume el clima: “El 2025 fue el peor año”, y describió una zona con menos circulación y menos compras.
Más allá del nombre del local o de la marca, lo que quedó instalado es la idea de un cierre por caída de ventas, un clásico que se repite en muchos rubros: menos gente caminando, menos consumo y costos fijos que no perdonan.
La acusación de Mirol y por qué explotó el tema
En ese contexto apareció Mirol y, lejos de mostrarse compasivo, fue al hueso: cuestionó que Balli hable desde el lugar de “víctima” y la acusó de haber formado parte de un circuito que, según su mirada, perjudica al consumidor. La frase que más repercutió fue la referencia a que ella “vendía en La Salada”, además de señalar zonas de compra y reventa asociadas a ropa más barata.
Ojo con esto: se trata de una acusación hecha en el marco de un cruce mediático, no de una prueba presentada en una causa. Por eso, lo relevante periodísticamente es qué dijo y qué impacto generó, no darlo por hecho. Según lo informado, Mirol ratificó sus dichos en vivo y no bajó el tono.
Lo que queda en el centro: precios, consumo y “quién puede hablar”
El cruce también reavivó una discusión que aparece cada vez que se habla de ropa: precios, calidad, producción local, compras en el exterior y el papel de la reventa. Balli venía opinando sobre el tema desde su experiencia como comerciante; Mirol le respondió apuntando a su pasado y a cómo, según él, funcionaba su negocio.
En lo inmediato, el impacto es doble: Balli queda expuesta en una polémica que mezcla vida pública y actividad comercial, y el cierre del local deja de ser solo una noticia económica para convertirse en un capítulo de farándula con acusaciones fuertes.
De acá en más, la clave será si Balli decide responder puntualmente a la acusación de “La Salada” o si el tema se diluye con el paso de los días. Por ahora, el cierre del local ya no se cuenta solo como liquidación y persiana baja: quedó atado a un cruce que promete seguir dando vueltas.




