Un atraso del 15% frente a los costos de importación
Los precios minoristas de la nafta y el gasoil en la Argentina acumulan un atraso estimado en torno al 15% respecto de los costos de importación, en un contexto de fuerte suba internacional del crudo. La referencia del barril de Brent supera los US$105, lo que representa un alza cercana al 67% frente al valor de enero de 2026.
En ese escenario, YPF debe definir esta semana si traslada parte de ese incremento a los surtidores. La compañía había dispuesto a fines de marzo una pausa de 45 días en los aumentos, plazo que vence el 15 de mayo. La decisión llegó luego de una caída del 10% en la demanda registrada en marzo, según datos del sector.
El contexto internacional y la demanda local
El salto del Brent se explica por una combinación de factores externos: recortes de producción acordados por la OPEP+, tensiones geopolíticas en Medio Oriente y una recuperación de la demanda asiática. A nivel local, el consumo de combustibles muestra un retroceso acumulado en el primer cuatrimestre, afectado por la actividad económica y por una mayor utilización de GNC en el parque automotor.
Las refinadoras concentran cerca del 80% del mercado y suelen coordinar sus movimientos de precios. Desde la desregulación parcial dispuesta a fines de 2023, los valores se ajustan en función de la oferta y la demanda, aunque la dinámica real combina costos de paridad de importación, capacidad de pago del consumidor y señales del Gobierno.
Posiciones en juego
YPF señaló en comunicaciones recientes que la evaluación está en curso y que prioriza la estabilidad de los precios. Desde el Gobierno se remarcó que los valores quedan determinados por el mercado. La oposición cuestionó el funcionamiento del esquema y reclamó controles, mientras que cámaras industriales advierten que el atraso resulta insostenible para las empresas del sector.
Los gremios del transporte adelantaron que cualquier ajuste superior a un dígito alto podría derivar en medidas de fuerza. Analistas privados proyectan, en caso de traslado, una suba en surtidor de entre 10% y 12%, aunque la magnitud final dependerá de la decisión que tome la petrolera de mayoría estatal en los próximos días.
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