Una brecha que el mercado mira de cerca
El Banco Central lleva u$s861 millones comprados en las primeras ocho ruedas de mayo, con un promedio diario de u$s96 millones. El número contrasta con el arranque de abril, cuando a la misma altura del mes el BCRA acumulaba u$s1.464 millones y promediaba u$s167 millones por rueda. La diferencia es de casi u$s600 millones en el mismo lapso, y explica por qué la dinámica del MLC genera preguntas en la city porteña.
Lo llamativo es que la brecha se produce en un contexto en que el agro liquida más, no menos. En mayo, el campo promedió u$s150 millones diarios, por encima de los u$s125 millones de abril. La última rueda relevada marcó una liquidación de u$s226 millones, el mayor monto desde el 1° de abril. Con más oferta de divisas sobre la mesa, el ritmo comprador del Central debería, en teoría, sostenerse o crecer. No ocurrió.
Dos hipótesis para una misma anomalía
La explicación más directa apunta a la demanda privada: si los importadores, empresas o particulares aumentaron su compra de divisas en el MLC, parte de la oferta del agro se canaliza hacia ese lado y no llega a las reservas del Central. Cuando la demanda privada sube, el BCRA compra el residuo que queda disponible, no el total que ingresa.
La segunda hipótesis es de política cambiaria: el BCRA podría estar eligiendo deliberadamente no acumular al mismo ritmo, ya sea porque considera suficiente el nivel de reservas actual, porque opera con otros instrumentos fuera del dato diario de compras netas, o porque prioriza otro objetivo de corto plazo. Desde el equipo económico no hubo declaraciones que despejaran la duda.
Solana Cucher, analista de PPI, planteó que el arranque más lento de mayo no anticipa necesariamente un resultado inferior al de abril. «Si bien es cierto que mayo comenzó con un ritmo de compras más moderado que abril, eso no implica necesariamente que el desenlace vaya a ser similar», señaló. La advertencia va en línea con lo que el mercado también contempla: mayo todavía tiene ruedas por delante y la liquidación del agro suele concentrarse hacia la segunda mitad del mes, cuando la cosecha gruesa avanza en la pampa húmeda.
Por qué importa la acumulación de reservas
El ritmo de compras del BCRA no es un dato técnico menor. En el esquema cambiario vigente, la acumulación de reservas es una de las variables que el mercado usa para calibrar la sostenibilidad del programa económico. Cada rueda en que el Central compra dólares es un ingreso neto al balance del BCRA; cuando ese flujo se modera, los operadores ajustan sus proyecciones sobre reservas netas, que siguen siendo negativas en términos ajustados.
El dólar oficial cotizó estable en las últimas jornadas, dentro de la banda de flotación establecida en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. El CCL y el MEP también operaron sin sobresaltos, lo que le quita urgencia al debate por ahora. Pero los inversores que siguen de cerca la posición de reservas saben que la diferencia entre u$s96 millones diarios y u$s167 millones diarios acumulada a lo largo de un mes puede representar varios cientos de millones de dólares menos en el balance del Central.
Qué mirar en las próximas ruedas
Para distinguir entre demanda privada más fuerte y decisión política del BCRA, el mercado va a seguir tres señales en las próximas ruedas. Primera: el detalle del MLC que publica el BCRA con rezago, que permite ver cuánto demandaron importadores y cuánto compró el sector financiero. Segunda: la evolución de la liquidación de CIARA-CEC, el dato diario que reporta el complejo oleaginoso-cerealero y que actúa como proxy de la oferta. Tercera: el nivel de reservas brutas y netas, que refleja si las compras del Central efectivamente engrosaron el stock o si parte del flujo fue a cancelar compromisos de deuda.
Por ahora, los hechos son claros: la oferta del agro creció y las compras del Central bajaron. La causa exacta de esa divergencia todavía no tiene una respuesta definitiva.




