Volumen arriba, mix hacia abajo
El sector vitivinícola cerró el primer trimestre de 2026 con una señal de recuperación que no termina de consolidarse: las ventas crecieron, pero lo que avanzó fue la parte más barata de la canasta. El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) informó que las ventas de vino en el mercado interno sumaron 1,67 millones de hectolitros entre enero y marzo, un 1,5% más que en el mismo período del año anterior.
El mes que empujó el promedio fue marzo, cuando los despachos subieron 8,4% interanual y superaron los 603.000 hectolitros. Ese dato alivió en parte el panorama de un 2025 que quedó entre los peores años recientes para la industria.
El problema es estructural y viene profundizándose: detrás del crecimiento de volumen hay un desplazamiento claro hacia productos de menor precio. Los vinos sin mención varietal, los más accesibles del mercado, avanzaron 5,8% en el acumulado enero-marzo. Los varietales, en cambio, cayeron 10% en el mismo período. La proporción ya habla sola: casi tres de cada cuatro litros vendidos en Argentina corresponden a vinos sin mención varietal, que concentran el 72,9% del mercado interno. Los varietales explican apenas el 24,2% del total comercializado.
Este movimiento, conocido en economía del consumo como trading down, ocurre cuando el poder adquisitivo se deteriora y los compradores mantienen el hábito, pero ajustan el gasto. No dejan de consumir vino. Eligen el más barato.
Formatos: el tetra brik gana, la botella sigue débil
La tendencia también se ve en los envases. Durante el primer trimestre, el tetra brik creció 4,8%, mientras que la damajuana y el bag in box volvieron a registrar caídas. La botella, el formato históricamente dominante y el que concentra los productos de mayor valor agregado, había sido uno de los más castigados en 2025, con retrocesos de hasta 16,3% interanual.
En paralelo, algunas bodegas ampliaron su oferta hacia productos que apuntan a nuevos perfiles de consumidor: vinos en lata, versiones con menor graduación alcohólica y opciones con 0% de alcohol, orientadas a ocasiones de consumo más esporádicas y a segmentos más jóvenes. Estos formatos ganan espacio, aunque todavía representan una fracción menor del mercado total.
Las exportaciones suben en litros, pero no en dólares
El panorama exportador replica la misma lógica. Entre enero y abril de 2026, las ventas externas de vino crecieron 17% en volumen y superaron los 677.000 hectolitros. Visto de lejos, parece un dato auspicioso. Visto de cerca, la lectura cambia.
El crecimiento estuvo impulsado casi exclusivamente por el vino a granel, que registró un salto de 61,6%. El vino fraccionado, que se exporta embotellado, con marca y mayor valor por unidad, avanzó apenas 2,4%. Esa diferencia en el mix explica por qué, pese al fuerte aumento de volumen, el valor FOB total creció apenas 1,7% interanual y el precio promedio de exportación cayó 13%.
En las exportaciones de vinos sin mención varietal, el volumen se disparó más de 112% en el acumulado enero-abril. En los varietales, en cambio, el precio promedio retrocedió 4,4%. El sector vende más litros al mundo, pero ingresa menos dólares por cada uno de ellos.
El punto de partida: 2025 fue un año crítico
Para calibrar qué tan relevante es el rebote de los primeros meses de 2026, conviene tener en cuenta el año de referencia. En 2025, las exportaciones totales de vino sumaron 1,93 millones de hectolitros, con una caída interanual de 6,8%. Fue el menor volumen exportado desde 2004. En términos de valor, las ventas externas alcanzaron u$s 661 millones, el nivel más bajo desde 2009.
Durante buena parte de ese año, las bodegas afrontaron aumentos de costos en dólares, mayores gastos logísticos y pérdida de competitividad frente a productores de otros países. Ese contexto explica en parte por qué el sector recurrió al granel como válvula de escape: permite colocar volumen con menor costo de presentación y con mayor velocidad de rotación, aunque a expensas del ingreso por litro.
El rebote de comienzos de 2026 muestra que la demanda, tanto interna como externa, existe. Lo que todavía no se ve con claridad es si las categorías de mayor valor van a recuperar terreno o si el mercado seguirá consolidándose en torno de los segmentos más económicos. Mientras el consumidor interno no recupere poder de compra y las bodegas no mejoren su competitividad en el segmento premium exportador, el crecimiento de volumen seguirá conviviendo con la presión sobre los precios y los márgenes.




