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Para cumplir la meta con el FMI en 2026, el gasto no indexado debería caer 6% real

La brecha entre gasto indexado y no indexado

Para cerrar 2026 con un superávit primario de 1,4% del PBI, nivel acordado con el Fondo Monetario Internacional, el Gobierno debería recortar al menos 6,2% real adicional sobre el gasto primario no indexado, según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF). El dato es relevante porque marca con precisión dónde recae el peso del ajuste: no sobre jubilaciones ni sobre las transferencias con actualización automática, sino sobre las partidas que el Ejecutivo puede comprimir con mayor margen discrecional.

El gasto primario tiene dos grandes bloques. El indexado, que representa el 55% del total, incluye jubilaciones, pensiones, Asignación Universal por Hijo y asignaciones familiares, y se actualiza por fórmulas legales. Ese bloque, según el análisis del IARAF, quedaría prácticamente en los mismos niveles reales que registró en 2023. El no indexado, el 45% restante, no tiene ese mecanismo de ajuste automático y es donde se concentra la presión fiscal.

Casi la mitad del gasto discrecional ya desapareció

Entre 2023 y 2026, la caída acumulada del gasto no indexado rondaría el 47% en términos reales, siempre que se sostenga el sendero fiscal proyectado. Algunas partidas ya acumulan recortes muy por encima de ese promedio. Las transferencias de capital a provincias cayeron 93% en términos reales desde 2023; la obra pública nacional, 73%; las transferencias no automáticas a provincias, 68%; y los programas sociales no automáticos, 57%. Los subsidios energéticos bajaron 51% y los de transporte, 38%, mientras que las partidas universitarias registran una caída real de 37%.

Estas cifras reflejan una estrategia que el Gobierno viene ejecutando desde fines de 2023: sostener las transferencias con indexación para evitar el deterioro del poder adquisitivo de jubilados y beneficiarios de asignaciones, mientras comprime las partidas de mayor discrecionalidad presupuestaria. La obra pública fue la primera en sufrir esa compresión; las transferencias a provincias, la segunda.

El supuesto que define si alcanza

El informe del IARAF parte de un supuesto central: si la recaudación no mejora lo suficiente para cubrir la brecha, el ajuste adicional recae sobre el gasto no indexado. El economista Nadin Argañaraz, que lidera el instituto, es la referencia técnica principal detrás del cálculo. La metodología es consistente con análisis previos que muestran el mismo patrón: cada vez que la presión sobre el superávit se agudiza, el margen de maniobra queda acotado a ese 45% del gasto que no tiene actualización automática.

Durante los primeros tres meses del año, el Gobierno acumuló un superávit primario equivalente a 4,5 billones de pesos. La proyección para llegar a la meta anual exige sostener ese ritmo y, si los ingresos no acompañan en la segunda mitad del año, la presión sobre las partidas discrecionales se intensifica. El FMI, en el marco del programa, proyecta que el gasto primario permanecerá contenido a lo largo del acuerdo.

Distintas cifras para distintos horizontes

Vale aclarar que circulan varios porcentajes de ajuste y no todos refieren al mismo escenario. El 6,2% real está asociado a la meta de 1,4% del PBI para 2026. Otras estimaciones hablan de 4% real para una meta de 1,5% en 2025, o de recortes interanuales del orden del 6% para el tramo restante del ejercicio corriente. No son cifras contradictorias: cada una responde a un año, una meta y una base de comparación distintos. La consistencia entre todas es que apuntan en la misma dirección: el ajuste que queda disponible se concentra en las partidas sin indexación automática.

Lo que el informe no puede determinar, por tratarse de una proyección, es si el Gobierno efectivamente ejecutará ese recorte de esa magnitud exacta, ni si el FMI ha fijado de forma pública ese número específico para 2026. Lo que sí está respaldado por múltiples análisis técnicos es el diagnóstico de fondo: la estructura del gasto deja cada vez menos margen fuera del bloque indexado, y ese bloque ya acumula caídas que, en algunas partidas, superan ampliamente el 50% en términos reales respecto de los niveles de hace tres años.

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