Un dato que seguiría bajando, pero sin quiebre
Las principales consultoras económicas privadas proyectan que la inflación de mayo se ubicará en un rango de entre 2,1% y 2,5%, por debajo del registro de abril. La lectura compartida es que la desaceleración continúa, aunque a un ritmo gradual y con comportamientos dispares según el rubro. No hay un quiebre abrupto del proceso inflacionario, sino una moderación sostenida con puntos de resistencia.
El dato oficial del INDEC aún no estaba disponible al cierre de estos relevamientos. Lo que circula son estimaciones construidas a partir de mediciones semanales de precios y seguimiento de canastas, que las consultoras actualizan a lo largo del mes.
Qué estimó cada consultora
Eco Go proyectó una suba de 2,2% para el índice general, y estimó que los alimentos avanzaron 1,7% en su medición parcial del mes. Analytica se ubicó en 2,4%. Equilibra señaló que el índice seguiría por encima del 2%, sin una caída pronunciada. Libertad y Progreso fue algo más optimista y estimó un rango de 2,0% a 2,1%. Wise Capital también apuntó a 2,4%, pero aclaró que un dato por debajo del 2% mensual no se vería hasta más adelante en el año. ACM, por su parte, advirtió que los servicios y las tarifas públicas podrían empujar el resultado final hacia la parte alta del rango.
Las diferencias entre consultoras son menores y responden, en parte, a distintas metodologías de relevamiento y a la cobertura geográfica de cada medición. El consenso apunta a que mayo cerrará por debajo de abril, pero sin grandes sorpresas a la baja.
Alimentos y transporte, los rubros que no aflojan del todo
El comportamiento de los alimentos y el transporte concentró la atención de los analistas durante el mes. En la cuarta semana de abril, el rubro alimentos y bebidas había registrado una suba semanal de 1,3%, con un promedio móvil de cuatro semanas de 1,7%, lo que marcaba una aceleración puntual en el cierre del mes. Ese arrastre condicionó el punto de partida de mayo.
En transporte, los datos de abril ya mostraban una suba de 4% impulsada por los combustibles, a lo que se sumaron aumentos en colectivos y subte tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en el conurbano bonaerense. Esos ajustes tarifarios tienen efecto diferido sobre el índice de mayo, lo que explica por qué ACM y otras consultoras no descartan que el dato final se acerque al techo del rango estimado.
Los alimentos, en tanto, muestran menor presión que en meses anteriores, aunque sin una deflación ni una estabilidad sostenida. Las marcas líderes y los productos de la canasta básica siguieron ajustando, pero con menor frecuencia e intensidad que en el primer trimestre del año.
Rigidez en el núcleo y servicios como variable de ajuste
Más allá de los rubros volátiles, los analistas señalan que la inflación núcleo —la que excluye estacionales y regulados— mantiene cierta rigidez. Los servicios, en particular, continuaron ajustando a un ritmo que supera al de los bienes transables. Eso incluye tanto servicios privados como prepagas, alquileres y educación, rubros que en los últimos meses acumularon aumentos por encima del promedio general.
La narrativa de mercado que se desprende de los relevamientos privados es consistente: la desinflación avanza, pero el recorrido es lento y desigual. Algunos segmentos convergen más rápido hacia niveles más bajos, mientras que otros —especialmente los servicios y los precios regulados en proceso de normalización tarifaria— mantienen una inercia que demora la convergencia al ritmo que el Gobierno tiene como objetivo.
El dato oficial del INDEC correspondiente a mayo se conocerá en las primeras semanas de junio. Ese número pondrá a prueba las estimaciones privadas y definirá si la tendencia descendente se sostiene o si alguno de los factores de presión identificados por las consultoras terminó inclinando el resultado hacia la parte alta del rango proyectado.




