El cierre y sus causas
Mazalosa, el grupo dueño de las marcas Portsaid, Desiderata y System, cerró la planta que operaba en el Parque Industrial de La Rioja y comunicó la decisión a la Secretaría de Trabajo provincial. La empresa argumentó que el deterioro del consumo volvió inviable la continuidad de la operación. Con este cierre, La Rioja llega a 13 compañías textiles que cesaron o redujeron operaciones en el último período, según datos difundidos por la Federación Obrera de la Industria del Vestido y Afines (FONIVA).
La planta había comenzado a funcionar en diciembre de 2022 con 27 trabajadores en una primera etapa. En ese momento, la compañía proyectaba ampliar la dotación de forma gradual a medida que creciera la producción. Esa expansión nunca ocurrió: la caída sostenida del consumo interno y el aumento de las importaciones terminaron por hacer inviable el esquema.
Mazalosa fue fundada en 2002 por Sergio Said para reunir bajo una misma estructura las operaciones que había desarrollado a partir de Portsaid, marca que lanzó en 1989. Hoy el grupo sostiene una red de más de 70 locales y alrededor de 250 clientes mayoristas, y concentra producción, distribución y logística en Munro, donde tiene un centro de 8000 metros cuadrados. La firma no anunció cambios en esa operación central.
Un sector en retroceso sostenido
El cierre se enmarca en una contracción generalizada de la industria textil. Según el último informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la actividad registró en febrero una caída interanual del 33,2%, casi cuatro veces mayor que el retroceso del 8,7% que anotó la industria en general ese mismo mes. Las plantas textiles trabajaron ese mes con apenas el 40% de su capacidad instalada.
La sangría en el empleo también es significativa: desde fines de 2025, el conjunto de textil, confección, cuero y calzado perdió en promedio 1400 puestos de trabajo por mes. Al mismo tiempo, las importaciones de prendas terminadas medidas en cantidad treparon un 104% interanual, mientras que las inversiones en maquinaria cayeron un 11%.
Otros casos que marcan la tendencia
El de Mazalosa no es un hecho aislado. En los últimos meses se acumularon varios cierres, concursos preventivos y recortes de personal que grafican la dimensión de la crisis.
TN&Platex anunció el cierre de DFAC, su marca de venta directa, después de frenar una planta en Tucumán. El mismo grupo impulsó el concurso preventivo de Hilado, suspendió una línea de producción de indumentaria en La Rioja y redujo fabricación de prendas deportivas y ropa interior en Monte Caseros.
Emilio Alal, histórica textil santafesina con más de un siglo de trayectoria, abrió su concurso preventivo tras cerrar su división industrial y despedir personal masivamente. La empresa frenó a fines de febrero la actividad en sus plantas de hilados y telas en Goya y su unidad de hilados en Villa Ángela. En su presentación judicial, la firma atribuyó el deterioro a una combinación de caída del consumo, apertura importadora, aumento de costos en energía e insumos, incapacidad de trasladar esas subas a precios y falta de acceso al crédito. Como parte de su reestructuración, evalúa reducir su exposición industrial y virar hacia la comercialización de materia prima y la importación de productos.
Manki, por su parte, anunció el cierre de operaciones tras más de una década en el mercado. La marca ya bajó la persiana de seis de sus siete locales y mantiene únicamente su sede de Recoleta junto con el canal online hasta agotar stock. La empresa reconoció que su estrategia de expansión afectó la sustentabilidad del negocio y liquidó mercadería por debajo del costo.
En el segmento de calzado, Grupo Dass arrancó 2026 con un nuevo ajuste y despidió a 43 trabajadores en su planta de Eldorado, donde hoy concentra toda su operación local. La dotación quedó en torno a los 220 empleados. La compañía ya había reducido su personal un 40% a mediados de 2025 y, antes de eso, cerró definitivamente su planta de Coronel Suárez, que producía exclusivamente para Adidas y cuya clausura implicó la desvinculación de unos 360 trabajadores.
Vicunha, una de las principales fabricantes de denim del país y proveedora de marcas como Kosiuko y María Cher, también acusa el impacto. En su planta de San Juan opera con menos del 50% de su capacidad instalada. Su presidente en Argentina, Pablo Jedwabny, señaló que la importación de tejido se duplicó de un año al otro y la de prendas confeccionadas se triplicó. En sus años de mayor actividad, la planta sanjuanina contó con unos 600 trabajadores; hoy esa cifra ronda los 480. La firma había anunciado en 2023 una inversión de dos millones de dólares para ampliar la operación con una nueva nave de hilados, pero el deterioro del mercado interno terminó golpeando especialmente a la unidad de tejeduría.




