Las emisiones de obligaciones negociables y deuda subsoberana en dólares dejaron de ser un fenómeno puntual. Desde las elecciones legislativas de octubre de 2025, empresas y provincias colocan deuda en el exterior a un ritmo cercano a los u$s1.000 millones mensuales, un flujo que ya funciona como fuente estructural de divisas para las reservas del Banco Central.
El salto se explica por la combinación de dos factores: la caída del riesgo país tras el resultado electoral y la necesidad de financiamiento de sectores con planes de inversión pendientes, sobre todo energía. Ese dinero ingresa al mercado cambiario, amplía la oferta de dólares y facilita las compras que realiza el BCRA para engrosar reservas.
El saldo en dólares casi se duplicó desde 2023
El stock de obligaciones negociables emitidas en dólares con legislación extranjera pasó de u$s13.000 millones a fines de 2023 a más de u$s24.700 millones en mayo de 2026. Esa cifra representa un salto que prácticamente duplicó el saldo en poco más de dos años. Además, la composición cambió: hoy más del 80% de las colocaciones se hacen en dólares, contra el 60% que se registraba en 2023.
Entre enero y mayo de este año, ocho empresas colocaron en conjunto u$s3.700 millones, un ritmo que sostiene la lectura de que el mercado encontró una velocidad de crucero más que una nueva aceleración puntual. Analistas de mesas de dinero coinciden en que buena parte del repunte de noviembre y enero respondió a un efecto de recuperación tras meses de parálisis por la incertidumbre electoral, y no a un salto adicional en la demanda.
El sector energético concentra el 60% de las colocaciones
Desde 2024, las empresas de petróleo y gas explican el 60% del flujo total de emisiones, seguidas por la industria y los servicios, con una participación cercana al 19% cada uno. La concentración responde a los planes de inversión en producción de crudo, gas y generación eléctrica que varias compañías vienen ejecutando y que requieren financiamiento en moneda dura.
La Comisión Nacional de Valores modificó además el esquema de autorizaciones: las emisiones por debajo de 100 millones de UVAs, equivalentes a unos u$s138 millones, obtienen ahora autorización automática, lo que redujo los tiempos de colocación para empresas medianas. En paralelo, el mercado de warrants cerró 2025 con un volumen récord de u$s2.079 millones, un 93% más que el año anterior, habilitado por cambios normativos previos.
El riesgo país todavía está por encima del rango que mira el Tesoro
El financiamiento corporativo y subsoberano no equivale a que el Tesoro nacional recupere el acceso al mercado internacional de deuda. Para que eso ocurra en condiciones que el propio equipo económico considera razonables, distintos analistas ubican el umbral de riesgo país necesario entre 450 y 550 puntos, acompañado de menor inflación, más reservas, mayor flexibilidad cambiaria y un déficit fiscal bajo control.
Mientras tanto, el ministro Luis Caputo negocia un préstamo bajo esquema repo por unos u$s5.000 millones para afrontar vencimientos de deuda por aproximadamente u$s4.000 millones previstos para enero. Las tasas que hoy paga el país en los tramos largos, algo por encima del 10%, todavía se consideran altas para una emisión soberana en el mercado voluntario.




