Anthropic informó que su laboratorio de biología, apoyado en casi 950 agentes de Claude trabajando en simultáneo, encontró un sistema enzimático que hasta ahora no estaba descripto en bacteriófagos, los virus que infectan bacterias, y lo presentó como un antecedente comparable, aunque de forma preliminar, con la maquinaria molecular que dio origen a Crispr, la herramienta de edición genética que transformó la biología molecular en la última década. El proceso completo, desde que los agentes empezaron a rastrear una base masiva de secuencias de ADN hasta que un científico humano confirmó el patrón en el laboratorio, tomó 21 horas y consumió 210 millones de tokens, la unidad básica de texto que procesan los modelos de lenguaje.
Es el primer resultado público del laboratorio húmedo que Anthropic abrió este año, un espacio de experimentación física, distinto de los centros de cómputo donde entrena sus modelos, con el que busca probar si Claude puede aportar valor real a la investigación científica. OpenAI y Google DeepMind también buscan mostrar resultados concretos en investigación científica aplicada con sus propios modelos. Para Anthropic, que se prepara para una eventual salida a bolsa, el anuncio funciona como vidriera de las capacidades de su modelo insignia en un plano distinto de la generación de texto o de código.
Casi 950 agentes trabajaron 21 horas sin apenas intervención humana
Según la compañía, el papel de sus científicos se limitó a redactar la instrucción inicial que orientó la búsqueda y a validar después, en el laboratorio, lo que el sistema había encontrado. Los agentes de Claude revisaron en paralelo una base de datos de secuencias genéticas hasta que uno de ellos detectó un patrón repetitivo inusual y lo marcó para revisión humana. Ese patrón resultó ser, tras análisis adicional y pruebas de laboratorio, un sistema enzimático que no había sido caracterizado antes en bacteriófagos.
El laboratorio automatizado funciona en la bahía de San Francisco
Días antes del anuncio se conoció que Anthropic había montado, en la zona de la bahía de San Francisco, un laboratorio biológico automatizado con equipamiento robótico, según confirmó Eric Kauderer-Abrams, responsable del área de ciencias de la vida de la empresa. En un primer momento se indicó que el espacio estaba orientado al descubrimiento de fármacos, pero un vocero de Anthropic aclaró después que el objetivo es más amplio: investigación biológica básica y proyectos que la industria farmacéutica no suele priorizar por falta de retorno comercial inmediato.
Anthropic no confirmó ninguna aplicación práctica del hallazgo
Anthropic reconoció que sigue estudiando qué función cumple exactamente el sistema enzimático detectado y no confirmó si tendrá alguna aplicación en edición genética, medicina o biotecnología. La empresa igual decidió difundir el hallazgo en esta etapa temprana, con el argumento de que sirve tanto para mostrar lo que puede hacer Claude como para que la comunidad científica conozca en qué está trabajando. La distancia entre encontrar un patrón inusual en una base de datos y desarrollar una herramienta con el impacto de Crispr, que permitió editar genes con precisión y dio origen a tratamientos y a un premio Nobel, sigue siendo considerable. No hay validación independiente publicada que respalde la comparación.
La apuesta se da en un momento en que las compañías de inteligencia artificial buscan cada vez más pruebas de que sus modelos sirven más allá de la conversación o la programación. OpenAI, por ejemplo, viene difundiendo avances de sus modelos en la resolución de problemas matemáticos avanzados, sin ajustarse necesariamente a los tiempos y protocolos de revisión que maneja la academia. Anthropic no precisó cuándo publicará un análisis más detallado del sistema enzimático hallado en bacteriófagos ni si lo someterá a revisión por pares.




