El caso, que ya tiene alcance internacional, salpica al mundo del deporte de élite: entre los clientes identificados en las escuchas figuran alrededor de cincuenta futbolistas de la Serie A, empresarios, personalidades del espectáculo y un piloto de Fórmula 1.
La escucha que encendió todas las alarmas
El detonante del escándalo fue la publicación de una de las escuchas telefónicas incorporadas a la causa, en la que se escucha a un cliente solicitando una mujer para un conocido suyo del ambiente motor: «Hay un amigo mío, piloto de Fórmula 1, que viene a Milán esta noche, quiere una chica». La respuesta del otro lado fue directa: «Le enviaré a la brasileña».
El nombre del piloto no fue revelado y permanece bajo secreto de sumario. Según la legislación italiana, los clientes de este tipo de servicios no están siendo investigados: ser usuario de prostitución no está tipificado como delito en Italia. La causa avanza exclusivamente contra los organizadores.
Cuatro detenidos y una facturación millonaria
La operación se saldó con cuatro personas en arresto domiciliario, consideradas el núcleo de la organización. Los principales señalados son Emanuele Buttini, de 37 años, y su pareja Deborah Ronchi, junto a dos colaboradores. Están acusados de favorecimiento y explotación de la prostitución, blanqueo de capitales y asociación ilícita.
La red operaba bajo el nombre de Ma.De Milano, una supuesta empresa de organización de eventos nocturnos. Según los investigadores, la facturación ilícita superó 1,2 millones de euros, con ingresos que no guardaban ninguna relación con las declaraciones fiscales de los sospechosos. El servicio era de paquete «todo incluido»: comenzaba con una cena-espectáculo en restaurantes de lujo de Milán y continuaba en discotecas exclusivas o en habitaciones de hoteles de cinco estrellas.
En las escuchas aparecen mencionados el club Just Cavalli y el hotel Me Milan Il Duca.
El «gas de la risa», una pieza clave del escándalo
Uno de los elementos que más preocupa a las autoridades deportivas es el uso recurrente de óxido nitroso, conocido popularmente como «gas de la risa», durante las reuniones privadas. En una de las escuchas se oye a los organizadores coordinar el envío de la sustancia: «Necesitamos globos, estamos en el Duca, en Me Milan».
El dato tiene una derivación especialmente sensible en el plano deportivo: el óxido nitroso genera euforia inmediata pero desaparece del organismo sin dejar rastro, lo que lo vuelve indetectable en los controles antidopaje estándar. Una característica que, para los investigadores, lo convertía en una sustancia particularmente atractiva para deportistas profesionales sujetos a controles periódicos.
Una red que no se detuvo ni con la pandemia
La investigación arrancó en agosto de 2024, cuando una joven decidió declarar ante las autoridades y relatar el funcionamiento de la organización. Según su testimonio, las fiestas se realizaban prácticamente todas las noches y ni siquiera se interrumpieron durante el confinamiento por COVID-19.
El núcleo operativo funcionaba en Cinisello Balsamo, en las afueras de Milán, donde residían las jóvenes reclutadas —italianas y extranjeras, de entre 18 y 30 años—. Pero la operación no se limitaba a la capital lombarda: durante el verano europeo, la red se trasladaba a Mykonos, en Grecia, donde continuaba brindando servicios a la misma clientela de alto poder adquisitivo.
Cincuenta nombres bajo siete llaves
El juez de instrucción de Milán censuró la identidad de al menos cincuenta clientes, entre los que figuran futbolistas de la Serie A —con jugadores vinculados a clubes como Milan e Inter, según trascendió—, empresarios, figuras del espectáculo y el misterioso piloto de Fórmula 1 que hoy mantiene en vilo a todo el paddock.
Mientras la Justicia italiana avanza con el proceso contra los organizadores, en el ambiente deportivo crece la expectativa por saber si, en algún momento, alguno de los nombres protegidos terminará saliendo a la luz.




