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El BCRA advierte que la guerra en Medio Oriente es el principal riesgo externo para la Argentina

El riesgo no es el impacto inmediato, sino la duración

El Banco Central de la República Argentina calificó la guerra en Medio Oriente como un shock de magnitud histórica y la ubicó como el principal riesgo externo para la economía local en su último Informe de Política Monetaria. La advertencia no apunta tanto al salto inicial de precios como a un escenario más complejo: que el conflicto se prolongue y sus efectos sobre la economía global se vuelvan persistentes.

Según el documento, las disrupciones ya se sienten en cuatro canales simultáneos: las condiciones financieras internacionales, los precios de la energía, el comercio global y la actividad económica mundial. La incertidumbre sobre cuánto tiempo durará el conflicto es, para el BCRA, el factor que más complica el horizonte.

Petróleo arriba de US$100 y commodities agrícolas al alza

El informe registra una suba marcada en el precio del petróleo. El Brent promedió US$78 en el primer trimestre, después de haber cotizado cerca de US$69 durante buena parte de 2025, y en el contexto del conflicto llegó a superar los US$100. También subieron la soja, el maíz y el trigo, lo que en principio mejora los términos de intercambio para un país exportador de granos como la Argentina.

Esa mejora parcial, sin embargo, no es el dato que el BCRA enfatiza. La entidad subraya que el alza de los commodities agrícolas no compensa necesariamente el daño si el conflicto mantiene elevadas las tasas internacionales y encarece el financiamiento externo. Para la Argentina, que depende del acceso a los mercados de deuda para consolidar su programa económico, ese canal es el más sensible.

El paralelo con la guerra en Ucrania

El BCRA ya había trazado un esquema similar cuando analizó el impacto de la guerra entre Rusia y Ucrania: los conflictos bélicos de escala global generan subas de energía y alimentos, presiones inflacionarias y endurecimiento de las condiciones monetarias mundiales. El patrón se repite ahora con el conflicto en Medio Oriente, aunque con una geografía y una dinámica distintas.

En ambos casos, la lógica es la misma: los países exportadores de materias primas pueden recibir un ingreso adicional por precios más altos, pero ese beneficio queda neutralizado si la inflación global obliga a los bancos centrales de las economías desarrolladas a mantener tasas altas durante más tiempo. Para la Argentina, tasas internacionales más elevadas implican spreads más altos y un riesgo país más difícil de comprimir.

Riesgo país y reservas, los indicadores a seguir

El contexto importa: a comienzos de 2026 el riesgo país argentino se había acercado a los 500 puntos básicos, impulsado por la acumulación de reservas del BCRA y una lectura favorable del mercado sobre el programa económico. Hacia marzo de 2026, el indicador volvió a trepar por encima de los 600 puntos, con una referencia de 633 puntos básicos según estimaciones de mercado, en un movimiento que analistas vincularon con el conflicto en Medio Oriente, el temor a una inflación internacional más persistente y la expectativa de que la Reserva Federal de Estados Unidos postergara recortes de tasas.

El Gobierno, en ese contexto, descartó volver a emitir deuda en los mercados internacionales en el corto plazo. La condición implícita es que el riesgo país baje de forma sostenida antes de cualquier operación de ese tipo, algo que se complica si el entorno financiero global permanece tenso.

Para el BCRA, entonces, el escenario de mayor preocupación no es una suba puntual del petróleo que luego se modera, sino un conflicto que dure lo suficiente como para mantener elevados simultáneamente el precio de la energía, la inflación global y las tasas internacionales. Ese triángulo, de consolidarse, encarecería el costo del dinero para los mercados emergentes y presionaría sobre las reservas, el tipo de cambio y las condiciones de refinanciamiento de la deuda argentina.

El saldo final depende de variables que el BCRA no controla: la duración del conflicto, la respuesta de la Fed y la evolución del comercio global. Lo que la entidad sí dejó en claro en su informe es cuál es, a su juicio, el riesgo que más hay que monitorear.

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