El maíz, en el centro de las negociaciones
Mientras se desarrolla en Pekín la primera visita de Estado de Donald Trump a China desde 2017, los mercados agrícolas empezaron a reaccionar de manera anticipada. El consultor de mercado de granos Germán Iturriza señaló que “empezó a aparecer en la mesa de negociación la posibilidad de que China vuelva a comprar maíz norteamericano de manera agresiva” y que ese movimiento ya se nota en la plaza de Chicago, donde los contratos de futuros registran presión a la baja.
La lógica detrás de esa dinámica es conocida. Cuando se espera que un gran comprador regrese al mercado, los precios tienden a ajustarse antes de que se concrete el acuerdo. En este caso, la expectativa es que Pekín formalice compromisos de compra de volumen durante la cumbre, lo que en el corto plazo genera incertidumbre sobre el nivel de precios.
Por qué China mira el maíz y no la soja
El reingreso chino al mercado agrícola estadounidense no sería parejo para todos los cultivos. Según análisis previos a la cumbre, China mantiene una posición restrictiva respecto de la soja, el producto de mayor valor histórico en el intercambio bilateral. Las razones son concretas: la demanda interna china está débil y las compras desde Brasil ofrecen precios más competitivos. El arancel del 10% que Pekín mantiene sobre productos estadounidenses tampoco favorece ese segmento.
El maíz, en cambio, presenta una ecuación diferente. Las lluvias que dañaron cosechas en China durante 2025 empujaron los precios internos hacia arriba, lo que hace más atractivo el maíz norteamericano incluso con el arancel vigente. Como dato ilustrativo, las importaciones chinas de maíz en el primer trimestre de 2026 se triplicaron respecto del mismo período del año anterior, aunque el grueso de ese volumen llegó desde Brasil y Rusia.
Even Pay, director de Trivium China, con sede en Pekín, describió la situación antes de que comenzara la cumbre: “Todavía hay margen para cerrar acuerdos de compra de otras exportaciones estadounidenses importantes. Esto podría materializarse en acuerdos de compra por volumen para productos clave como el maíz y el sorgo”.
La postura de Washington y la fragilidad de la tregua
Del lado estadounidense, funcionarios de la Casa Blanca señalaron que buscan compromisos más ambiciosos de Pekín y subrayaron que China “sabe que es algo que necesitan”. La agenda agrícola de la cumbre incluye, además del maíz y el sorgo, trigo harinero, soja, carne vacuna y aviar, y granos secos de destilería.
El encuentro se produce sobre el fondo de una tregua comercial alcanzada a fines de 2025, que los propios operadores describen como frágil. Durante gran parte de ese año, China había evitado los productos agrícolas estadounidenses como respuesta a la escalada arancelaria, lo que golpeó de lleno a los productores del Medio Oeste. La tregua abrió una ventana, pero sin acuerdos de compra concretos, la estabilidad de ese esquema es limitada.
Qué falta por saber
Al momento de redactar esta nota, la cumbre estaba en curso y no había declaraciones oficiales sobre resultados. Los montos exactos de compra que negocian ambas partes tampoco trascendieron. Lo que sí está claro es que el mercado no espera para tomar posición: la presión bajista en los futuros de Chicago refleja que los operadores descuentan algún tipo de acuerdo, aunque su alcance real siga siendo una incógnita hasta que ambas delegaciones hablen.
Para el agro argentino, el desenlace importa. Si China redirige compras masivas hacia el maíz norteamericano, la competencia en los mercados de destino se vuelve más intensa y el precio de referencia se mueve en consecuencia. Iturriza fue claro al respecto: el movimiento en Chicago ya empezó, antes de que haya una sola firma sobre el papel.




