Las exportaciones pesqueras argentinas sumaron US$ 2.066 millones en 2025, con una suba interanual de 3,4%, y consolidaron al sector como el octavo complejo exportador neto del país. El dato contrasta con un consumo interno de apenas 5 a 6 kilos de pescado por habitante al año, muy por debajo de los 19 kilos que se consumen en promedio en el mundo. Pese al buen desempeño en divisas, empresarios del rubro señalan que la suba de costos, el reclamo por las retenciones y la pesca ilegal en aguas cercanas a la zona económica exclusiva ponen en duda la sostenibilidad del negocio.
Langostino, calamar y merluza explicaron casi toda la facturación
Según datos de Intercámaras, que reúne a las cinco principales entidades empresarias del sector, tres especies explican la mayor parte de la facturación: langostino entero y en colas por US$ 867 millones, calamar Illex por US$ 550 millones y merluza hubbsi fileteada o congelada por US$ 378 millones, con un 18% correspondiente a merluza negra. Más atrás quedó la centolla, con US$ 26,5 millones. Los principales compradores fueron China, con el 23% del total, España con 18%, Estados Unidos con 8%, Italia con 6% y Japón con 4%, además de Tailandia, Perú, Brasil, Rusia y Corea del Sur.
La actividad ocupa a 200 empresas, entre pymes nacionales y firmas multinacionales, que emplean de forma directa a 46.000 personas. La flota supera los 1.000 buques entre poteros, arrastreros y tangoneros, y hay 140 plantas procesadoras habilitadas para exportar a la Unión Europea. La captura marítima representa el 98% de la producción, que en el último año totalizó 835.077 toneladas.
Los costos crecieron más que el tipo de cambio en dos años
Eduardo Boiero, presidente de la Cámara de Armadores Pesqueros y Congeladores de la República Argentina (Capeca), explicó que los cambios climáticos, la suba de costos y las áreas de veda modificaron las zonas y los tiempos de pesca. El langostino, que antes se capturaba todo el año en el Golfo San Jorge, ahora solo se pesca entre abril y septiembre, mientras que en Rawson la temporada va de noviembre a marzo.
Las cámaras empresarias reclaman desde fines de 2023 la eliminación de las retenciones a la exportación: 6% para el langostino, 9% para calamar y merluza negra, y 3% para productos elaborados. El planteo se apoya en que los costos de combustible, carga, descarga y mano de obra crecieron en los últimos dos años por encima, y en algunos casos más del doble, de la variación del tipo de cambio mayorista. A eso se suman los aportes patronales a las ART, que llegan al 22% para el personal pesquero por el riesgo de la actividad y también alcanzan al personal administrativo, lo que multiplica los litigios laborales.
Sebastián Agliano, presidente de la Asociación de Empresas de Pesca Costera de Mar del Plata, agregó que para ahorrar combustible muchas embarcaciones se concentran en especies más cercanas a la costa, como corvina rubia y pescadilla, ya que el gasoil representa el 60% del costo operativo. Según el empresario, siete de cada diez firmas pequeñas no están integradas: extraen el pescado y lo venden a terceros que procesan y exportan, lo que explica por qué buena parte del langostino se congela en bloque y se envía sin procesar a otros países.
Unos 500 buques extranjeros operan cerca del límite de las 200 millas
Se estima que unos 500 buques extranjeros, en su mayoría chinos, aunque también coreanos, taiwaneses y españoles, capturan migraciones de merluza y salmón en aguas adyacentes a la zona económica exclusiva argentina. El capitán de navío Eugenio Facchin, veterano de la guerra de Malvinas, destacó que la Argentina adhirió por ley al Acuerdo sobre Medidas del Estado Rector del Puerto, impulsado por la FAO, que compromete a 85 países a prevenir y eliminar la pesca ilegal con seguimiento de inspectores internacionales.
El pacto busca impedir que buques no autorizados usen puertos para desembarcar o comercializar sus capturas, aunque prevé multas y no sanciones penales para los capitanes de los barcos interceptados, que suelen trasladarse a otras embarcaciones. Facchin remarcó que si no se respetan las vedas de langostino en el mar argentino las pérdidas económicas pueden ser millonarias, y valoró el trabajo conjunto entre el Inidep y Canadá para identificar especies marinas mediante código genético.
Un acuerdo de cooperación reciente con la IV Flota de Estados Unidos permitirá a la Argentina recibir aeronaves pequeñas y un avión Orión, que podrá usarse como hospital o helipuerto para reforzar el control del Atlántico sur. Facchin sostuvo además que, así como Gran Bretaña otorga licencias de pesca en el área de Malvinas, la Argentina debería prohibir esa actividad en sus aguas territoriales.




