La operación
Raízen acordó transferir la totalidad de su negocio de downstream en Argentina a Mercuria Energy Group por un valor económico total estimado de US$1.420 millones. El paquete de activos comprende la refinería de Dock Sud, una planta de lubricantes, dos aeroplantas, terminales de almacenamiento y distribución de combustibles, y la red de 894 estaciones de servicio Shell repartidas en todo el país.
La transacción implica la salida completa de Raízen del segmento de distribución y refinación local. Hasta ahora, la compañía operaba en Argentina como uno de los principales actores del mercado de combustibles al por menor bajo la marca Shell, licencia que explota desde que adquirió los activos regionales de Royal Dutch Shell en 2011. Con esta venta, ese vínculo operativo con el país se corta.
Quién compra
Mercuria Energy Group es una firma de trading y logística energética con sede en Ginebra, fundada en 2004, que opera en más de 50 países y maneja un volumen anual de hidrocarburos y materias primas que la ubica entre las diez mayores casas de trading de energía del mundo. La compañía tiene presencia en refino, distribución física y comercialización mayorista, pero el ingreso directo al mercado minorista argentino a través de una red masiva de estaciones constituye una apuesta de magnitud para sus operaciones en América Latina.
Mercuria no es nueva en activos de infraestructura energética: en los últimos años expandió su cartera con compras de terminales portuarias, instalaciones de almacenamiento y participaciones en refinerías en distintas regiones. La adquisición en Argentina sigue esa lógica de integración vertical hacia activos físicos.
Raízen y el contexto de la desinversión
Raízen es una joint venture entre la brasileña Cosan y Shell plc, constituida en 2011 con foco en etanol de caña de azúcar, combustibles y bioenergía. Su negocio central está en Brasil, donde es el mayor productor mundial de etanol de caña y opera una red de distribución de combustibles bajo la misma marca Shell.
La compañía atraviesa un ciclo de presión financiera: el endeudamiento creció en los últimos ejercicios al mismo tiempo que los márgenes del segmento de distribución se comprimieron tanto en Brasil como en Argentina. En ese marco, desprenderse del negocio argentino —que requiere inversión de capital en refinación y logística pero tiene escala limitada frente al mercado brasileño— le permite reducir deuda y concentrar recursos en sus operaciones principales.
El precio acordado de US$1.420 millones refleja el valor de activos de infraestructura crítica: una refinería con capacidad de procesamiento relevante para el abastecimiento del área metropolitana de Buenos Aires, más una red de retail con casi 900 bocas de expendio que representa una cuota significativa del mercado nacional de naftas y gasoil.
Impacto en el mercado local
Para el mercado de combustibles en Argentina, el cambio de manos implica que la red Shell pasará a estar controlada por un operador financiero-energético global sin la restricción de una marca madre que en paralelo tiene intereses propios en el upstream. Mercuria puede operar con mayor flexibilidad comercial en la negociación de crudos y en la política de precios al surtidor, aunque los marcos regulatorios locales —incluidos los esquemas de referencia de precios que fija la Secretaría de Energía— seguirán condicionando los márgenes.
La refinería de Dock Sud, ubicada en el conurbano sur bonaerense, procesa principalmente crudos importados y abastece al mercado del Gran Buenos Aires. Su inclusión en el paquete le otorga a Mercuria integración desde el procesamiento hasta el punto de venta, un esquema que pocas empresas en el país tienen en esa escala.
La operación está sujeta a las aprobaciones regulatorias habituales en transacciones de esta naturaleza, incluido el análisis de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia por la concentración en el mercado de distribución minorista de combustibles.




