La startup de inteligencia artificial Quilty asegura que su herramienta puede predecir el éxito comercial de una película con solo leer el guion. La empresa, fundada por los productores Simon Horsman y Daniel Wood, analiza textos cinematográficos y genera reportes detallados sobre las posibilidades de cada proyecto antes de que llegue a producción.
El sistema asigna a cada guion un puntaje de 0 a 100 que refleja la calidad narrativa, la viabilidad comercial, la probabilidad de conectar con el público y el costo estimado de la producción. El servicio cuesta 50 dólares por análisis individual, con descuentos para quienes compran varios reportes.
Quilty asigna un puntaje de 0 a 100 a cada guion
Quilty analiza guiones y devuelve un informe con un presupuesto estimado, un esquema de los principales momentos de la historia y un análisis de personajes. El usuario sube el texto a la plataforma y, unos minutos después, recibe una evaluación que busca orientar decisiones de desarrollo y producción.
Cuando distintas personas de la industria probaron el producto, las reacciones fueron de escepticismo. El ejemplo más comentado fue el de Christy, que Quilty ubicó por encima de Sinners. La primera terminó siendo un fracaso en boletería, mientras que la segunda se convirtió en un éxito de taquilla y ganó premios.
Los fundadores dicen querer mantener a los humanos en el proceso
Horsman y Wood sostienen que su objetivo es democratizar la industria al darle a creativos emergentes acceso a herramientas de asistencia. Bajo esa lógica, un buen puntaje de Quilty podría servir como carta de presentación ante un productor, mientras que una calificación baja sería una señal de que el guion necesita más revisiones.
Los fundadores dicen que quieren mantener a las personas dentro del proceso y no automatizar por completo la preproducción. Durante el armado de la empresa, recogieron opiniones de creativos que expresaron preocupación por el impacto de la inteligencia artificial generativa sobre los empleos y por el riesgo de que los trabajadores pierdan habilidades.
«Coincidimos con buena parte del sentimiento negativo hacia la IA, pero lo que tratamos de hacer es habilitar la creatividad humana», dijo Horsman. «Quilty se trata realmente de desarrollo, de darle a los usuarios, sean escritores, productores, compradores, financistas o ejecutivos de estudio, la mayor cantidad de información posible para tomar una decisión informada de luz verde».
La idea nació de una demanda y un comentario de Elon Musk
Wood, que además es director de tecnología de la empresa, contó que la idea de este flujo de trabajo basado en distintas herramientas surgió hace algunos años, cuando enfrentaba una demanda por un asunto inmobiliario. En lugar de pagar un abogado, recurrió a ChatGPT, que le respondió que no era abogado y que buscara a otra persona para ayudarlo.
«Después fui a Gemini, que funcionó mucho mejor por un tiempo, porque tenía una ventana de contexto más grande», relató Wood. El empresario agregó que un comentario de Elon Musk en la red social X, sobre el supuesto desempeño legal del modelo Grok, lo motivó a seguir probando distintas plataformas. Esa lógica de combinar varios sistemas terminó dando forma al producto que hoy ofrece Quilty.
Un sector que se acercó a la IA sin resultados claros
El caso de Quilty se inscribe en un movimiento más amplio dentro de Hollywood, que a lo largo de 2025 estrechó vínculos con la inteligencia artificial sin lograr resultados convincentes. Varias compañías prometieron herramientas capaces de transformar la industria del entretenimiento, desde plataformas que buscan convertir a los usuarios en generadores de contenido hasta servicios que apuntan a filtrar producciones de baja calidad creadas por IA.
El argumento de «democratizar» el acceso a la industria es una promesa repetida por numerosos ejecutivos del sector tecnológico, aunque rara vez viene acompañada de evidencia sólida sobre su funcionamiento. En el caso de Quilty, la distancia entre la promesa de predecir éxitos y los ejemplos concretos donde falló alimenta las dudas sobre si la herramienta cumple lo que anuncia.
Por ahora, la compañía sigue ofreciendo sus análisis a 50 dólares por guion y apuesta a convertirse en parte integral de cómo los estudios de producción tradicionales toman sus decisiones. La prueba de fuego seguirá siendo si Quilty puede anticipar correctamente qué película se convertirá en un éxito antes de que llegue a las salas.




