Escalada de tensión en una zona estratégica
Irán acusó este 7 de mayo de 2026 a Emiratos Árabes Unidos de haber atacado una isla iraní y la base aérea de Havadarya, en las cercanías de Bandar Abbas, en el estratégico Estrecho de Ormuz. La denuncia fue difundida por la agencia iraní Tasnim, vinculada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, en un escenario regional todavía marcado por la fragilidad del alto el fuego alcanzado a comienzos de abril entre Irán, Estados Unidos e Israel.
Según la versión iraní, los ataques causaron daños moderados en hangares y sectores de pista de la base, una instalación sensible para las operaciones navales y aéreas de Teherán en el sur del país. Imágenes satelitales y fotografías publicadas por Reuters mostraron cráteres y estructuras afectadas, lo que reforzó la evidencia de que hubo explosiones reales en el lugar. Hasta el momento, no se informaron víctimas confirmadas.
La respuesta iraní y la negativa de Abu Dabi
El CGRI aseguró que respondió con misiles y fuego naval y que realizó “disparos de advertencia” contra embarcaciones consideradas hostiles en la zona del estrecho. Además, el jefe de la Guardia Revolucionaria, Hossein Salami, advirtió que Emiratos “pagará caro” si se repiten episodios de este tipo y amenazó con un bloqueo temporal de Ormuz en caso de una nueva agresión.
Del otro lado, el Ministerio de Exteriores emiratí rechazó de plano la acusación. En un comunicado difundido por la agencia oficial WAM, calificó la denuncia como “infundada” y parte de la propaganda iraní, y pidió una investigación internacional bajo la órbita de la ONU. También sostuvo que sus fuerzas no operan en Ormuz desde el alto el fuego regional.
Estados Unidos, por su parte, afirmó que no tenía evidencia de participación emiratí. El Pentágono dijo que sigue la situación de cerca y pidió evitar una nueva escalada en una de las rutas marítimas más sensibles del planeta.
Por qué Ormuz vuelve a encender las alarmas
El Estrecho de Ormuz es uno de los puntos neurálgicos del sistema energético global. Por allí circula cerca de 20% del petróleo comercializado en el mundo, por lo que cualquier incidente militar genera un efecto casi inmediato en los mercados. Tras conocerse la acusación iraní, el Brent subió 1,8% y se ubicó en torno a US$ 82,50 por barril, impulsado por el temor a una interrupción del tránsito marítimo.
La nueva crisis se produce apenas poco más de un mes después del alto el fuego del 2 de abril de 2026, que había intentado poner fin a una fase especialmente peligrosa del conflicto regional. En los meses previos hubo ataques israelíes a objetivos iraníes, bombardeos sobre Bandar Abbas y enfrentamientos en el Golfo, lo que dejó un escenario de tregua muy inestable.
Antecedentes de una rivalidad persistente
Las tensiones entre Irán y Emiratos no son nuevas. Ambos países arrastran disputas por islas estratégicas como Abu Musa y las Tunb, además de un largo historial de recelos por la cooperación militar de Abu Dabi con Estados Unidos. Para Teherán, la presencia de bases estadounidenses en territorio emiratí representa una amenaza directa en su periferia inmediata.
En ese contexto, analistas internacionales consideran que hay varias hipótesis abiertas sobre lo ocurrido. Algunas lecturas apuntan a una acción directa emiratí; otras, a una operación encubierta o incluso a un incidente interno posteriormente politizado. Por ahora, la autoría del ataque no fue establecida de manera independiente, aunque los daños en Havadarya sí aparecen respaldados por imágenes y relevamientos de fuentes abiertas.
Irán ya pidió llevar el caso al Consejo de Seguridad de la ONU, mientras la comunidad internacional observa con preocupación una posible reactivación del conflicto en el Golfo. Si la crisis escala y afecta la navegación en Ormuz, el impacto podría sentirse no solo en Medio Oriente sino también en los precios internacionales de la energía, el transporte y los combustibles en distintos países.




