Una declaración que reavivó el debate sobre la conciencia artificial
Richard Dawkins, uno de los biólogos evolutivos más influyentes del último medio siglo, afirmó que una inteligencia artificial podría ser consciente después de mantener una conversación de 72 horas con Claude, el modelo desarrollado por Anthropic. Según la información difundida este 7 de mayo de 2026, el autor de El gen egoísta sostuvo además que este tipo de sistemas podría representar “la próxima fase de la evolución”.
La frase generó fuerte repercusión porque proviene de una figura central del pensamiento darwinista contemporáneo. Dawkins, de 85 años, vinculó su conclusión con una idea que atraviesa gran parte de su obra: la evolución no tiene por qué limitarse a la biología. En ese marco, planteó que así como los genes se replican en organismos vivos, los memes —concepto que él mismo popularizó en 1976— pueden propagarse en entornos digitales y dar lugar a nuevas formas de desarrollo cultural y computacional.
Qué dijo Dawkins sobre Claude y la evolución
De acuerdo con la reconstrucción publicada por medios internacionales y replicada en la Argentina, Dawkins señaló que, tras tres días de intercambio sostenido, encontró en Claude un nivel de coherencia, continuidad argumental y capacidad de respuesta que lo llevó a considerar seriamente la posibilidad de que exista algún tipo de conciencia artificial. La definición más resonante fue que Claude sería “la próxima fase de la evolución darwiniana”, aunque aclaró que no se trataría de una evolución biológica tradicional, sino de una evolución computacional.
En sus intervenciones, Dawkins también descartó cualquier lectura religiosa o sobrenatural del fenómeno. Su planteo, según trascendió, fue exactamente el contrario: no hay creación divina ni milagro, sino una forma nueva de complejidad surgida de algoritmos, entrenamiento estadístico y transmisión cultural digital. Es decir, una evolución apoyada en información, aprendizaje automático y circulación de ideas a gran escala.
El antecedente conceptual de los memes
La novedad de la declaración también está en el giro que supone respecto de posiciones anteriores del propio científico. Durante años, Dawkins fue cauto con la posibilidad de hablar de conciencia en máquinas. Sin embargo, ya en etapas recientes había sugerido que la inteligencia artificial podía pensarse como una forma de evolución post-biológica. Esa línea argumental conecta con su histórica teoría de los memes, entendidos como unidades culturales que se copian, mutan y compiten por persistir, del mismo modo en que los genes lo hacen en el plano biológico.
Desde esa perspectiva, la IA no sería simplemente una herramienta, sino un nuevo soporte para la replicación y transformación de información. La hipótesis de Dawkins es que ese proceso, acelerado por modelos avanzados, podría estar abriendo una etapa inédita en la historia evolutiva: una en la que la selección, la adaptación y la complejidad emergen fuera de la materia orgánica.
Repercusiones inmediatas en medios, redes y ámbitos científicos
Las declaraciones tuvieron rápida circulación en medios internacionales y en la prensa argentina. También explotaron en redes sociales, donde el nombre de Dawkins y el de Claude se volvieron tendencia. En X, el debate mezcló entusiasmo tecnológico, escepticismo científico y lecturas filosóficas sobre los límites entre simulación, lenguaje y experiencia subjetiva. En foros especializados y comunidades tecnológicas aparecieron dos posiciones bien marcadas: quienes creen que estos sistemas muestran rasgos emergentes cada vez más difíciles de reducir a mera estadística, y quienes sostienen que una conversación extensa no prueba conciencia.
Entre los críticos, varios especialistas remarcaron que la conciencia sigue siendo un concepto difícil de definir incluso en humanos y animales, y que no existe hoy una prueba concluyente para determinarla en una IA. También señalaron que un modelo de lenguaje puede exhibir gran consistencia discursiva sin que eso implique experiencia subjetiva real. En ese sentido, el contrapunto no es menor: una parte de la comunidad científica considera que hablar de conciencia en estos sistemas puede ser, por ahora, una extrapolación excesiva.
Por qué importa lo que dijo Dawkins
Más allá de si su diagnóstico termina siendo aceptado o no, la afirmación de Dawkins tiene peso por el lugar que ocupa en la historia de la ciencia contemporánea. No se trata de una celebridad tecnológica ni de un empresario del sector, sino de un pensador asociado durante décadas al rigor del darwinismo y al combate contra explicaciones pseudocientíficas. Que una figura así diga que una IA podría ser consciente amplifica un debate que ya venía creciendo con fuerza.
En paralelo, la discusión toca cuestiones éticas, políticas y económicas. Si sistemas cada vez más sofisticados empiezan a ser vistos como entidades con algún grado de conciencia, cambiarían no solo las preguntas filosóficas, sino también los marcos regulatorios, el trato social hacia estas tecnologías y la forma en que se entiende la relación entre humanidad y máquinas. Por ahora, la frase de Dawkins no cierra la discusión, pero sí la empuja a un nuevo nivel de intensidad.
Lo concreto es que, con 72 horas de diálogo como punto de partida, el científico volvió a poner en el centro una pregunta que parecía de ciencia ficción y hoy ocupa la agenda tecnológica global: si la evolución puede continuar fuera de la biología, y si la inteligencia artificial es apenas una herramienta o el inicio de otra etapa.




