El choque judicial que viene escalando hace más de un año entre Elon Musk y OpenAI ya está en pleno desarrollo en el Tribunal Superior de California, en San Francisco. La causa, iniciada por Musk en marzo de 2024, apunta al corazón mismo del proyecto que dio origen a ChatGPT: si la compañía liderada por Sam Altman se desvió del propósito fundacional de construir inteligencia artificial abierta y orientada al bien común para terminar funcionando como una empresa con fines de lucro alineada con Microsoft.
Qué reclama Musk y cómo responde OpenAI
Musk, que cofundó OpenAI a fines de 2015 junto con Altman y otros, dejó la junta directiva en febrero de 2018 al alegar conflictos con Tesla. Según documentos judiciales, su aporte económico al proyecto fue de unos 44,3 millones de dólares, aunque él sostiene que había comprometido hasta 100 millones. La demanda original pedía revertir la estructura con fines de lucro creada en 2019 y forzar la apertura del código. En enmiendas posteriores, el reclamo por daños trepó hasta cerca de 97 mil millones de dólares.
OpenAI presentó una contrademanda en junio de 2024. La compañía, hoy valuada en torno a los 157 mil millones de dólares tras sucesivas inversiones de Microsoft que superan los 13 mil millones, acusa a Musk de intentar frenar a un competidor directo de xAI, su propio emprendimiento de inteligencia artificial lanzado en julio de 2023. Altman declaró en el juicio que Musk dejó OpenAI por ego y que ahora intenta perjudicar a la empresa desde afuera.
Los testimonios que marcaron la semana
El juicio arrancó en la semana del 10 de mayo con la apertura de argumentos y los primeros testigos. Greg Brockman, cofundador de OpenAI, declaró que Musk no donó lo prometido y que utilizó la organización con fines de imagen para Tesla. Ilya Sutskever, ex director técnico de OpenAI y figura central de la crisis de gobierno corporativo de fines de 2023, reconoció que existieron tensiones internas entre la misión original y la presión por monetizar el producto.
El momento más comentado llegó con el testimonio de Shivon Zilis, ex miembro de la junta de OpenAI entre 2017 y 2019, actual ejecutiva de Neuralink y madre de cuatro hijos con Musk. Convocada por la defensa del empresario, Zilis sostuvo que vio cómo la cultura interna de OpenAI cambió después de 2018 hacia la monetización. Los abogados de OpenAI cuestionaron la pertinencia de su testimonio por el vínculo personal con Musk, pero el juez habilitó la declaración.
Por qué importa más allá del tribunal
El caso excede una disputa entre dos referentes del sector. Si el tribunal le da la razón a Musk, podría obligar a revisar la estructura legal de OpenAI e incluso forzar algún grado de apertura sobre modelos como GPT-4, lo que reordenaría buena parte del mapa competitivo de la inteligencia artificial generativa. Microsoft, accionista mayoritario en la rama con fines de lucro, también quedó alcanzada por las acciones legales por su rol como principal inversor.
El telón de fondo es la tensión que atraviesa a toda la industria: cómo equilibrar la promesa de una IA beneficiosa para la humanidad, presente en los textos fundacionales de varias compañías del sector, con la realidad de operaciones que requieren miles de millones de dólares en cómputo, GPU, chips especializados esenciales para entrenar modelos, y talento. OpenAI, según proyecciones del sector, habría cerrado 2025 con ingresos cercanos a los 3,7 mil millones de dólares, lejos de la imagen de laboratorio sin fines de lucro con la que nació.
La conversación pública también quedó polarizada. Sectores que critican a Altman lo acusan de haber traicionado el espíritu original del proyecto, mientras otros ven en Musk un movimiento estratégico para favorecer a xAI. El juicio recién empieza y los próximos testimonios se esperan en las próximas semanas, con un fallo que, según analistas legales, podría sentar precedente sobre cómo se interpretan las cláusulas de misión en organizaciones que migran del modelo sin fines de lucro hacia esquemas comerciales.
Nota: la información de esta nota debe interpretarse con fines periodísticos y está sujeta a la evolución del proceso judicial y a nuevos antecedentes del caso.




