El juicio entre Elon Musk y OpenAI tomó un giro nuevo esta semana cuando Shivon Zilis, exmiembro del directorio de la empresa de IA y madre de cuatro hijos de Musk, reveló que el magnate intentó reclutar al CEO Sam Altman para liderar un laboratorio de inteligencia artificial rival en Tesla.
El testimonio de Zilis agrega una nueva dimensión al caso, en el que Musk reclama 134 mil millones de dólares a OpenAI y sostiene que la empresa traicionó su misión sin fines de lucro después de haber donado 38 millones de dólares entre 2015 y 2018.
Brockman cuenta su versión de los hechos
El presidente de OpenAI, Greg Brockman, declaró esta semana para refutar las acusaciones de Musk. Según su testimonio, fue Musk quien presionó para crear una división con fines de lucro en 2017, después de que OpenAI lograra que su modelo de IA venciera a los mejores jugadores del mundo en el videojuego Dota 2.
Brockman describió una reunión clave en agosto de 2017 en la que se discutían los términos de la nueva estructura empresarial. Musk exigía la mayoría del capital, control del directorio y ser nombrado CEO para atraer suficiente financiamiento y desarrollar AGI, la sigla en inglés de inteligencia artificial general.
“No podíamos aceptar entregarle control unilateral y absoluto sobre la AGI”, declaró Brockman ante el jurado. Cuando él y el entonces científico jefe Ilya Sutskever propusieron que todos tuvieran participaciones equitativas, Musk “se quedó en silencio y finalmente dijo ‘rechazo’”. Según Brockman, Musk luego “rodeó la mesa furioso” y salió llevándose una pintura de Tesla que Sutskever había traído como gesto de buena voluntad.
El intento de reclutamiento desde Tesla
Zilis, quien trabajó como asesora informal de OpenAI desde 2016 y luego se unió a Tesla y Neuralink, testificó sobre los esfuerzos del empresario para crear un laboratorio de IA competidor dentro de Tesla.
Según documentos presentados en el juicio, en 2017 Zilis envió un borrador de preguntas frecuentes sobre un evento de Tesla en la conferencia NeurIPS que describía el objetivo: “Tesla está construyendo un laboratorio de IA de clase mundial que rivalizará con Google/DeepMind y Facebook AI Research”.
El testimonio reveló que Musk pidió a Andrej Karpathy, un científico de OpenAI que había reclutado para Tesla, que enviara “una lista de la gente top de OpenAI para robar”. En un mensaje de texto de 2018, poco antes de dejar OpenAI, Musk escribió a Zilis: “Hay poca posibilidad de que OpenAI sea una fuerza seria si me enfoco en TeslaAI”.
Zilis admitió haber mantenido una relación esporádica con Musk en 2017 y dijo que es madre de cuatro de sus hijos mediante fertilización in vitro, vínculo que no divulgó a OpenAI hasta que fue reportado públicamente en 2022.
Ataques a la credibilidad de Brockman
El abogado de Musk, Steven Molo, intentó desacreditar a Brockman mostrando entradas de su diario electrónico en las que escribía sobre convertirse en multimillonario. En 2017, mientras negociaba con Musk, Brockman anotó: “Financieramente, ¿qué me llevará a 1.000 millones de dólares?”
Molo señaló que, aunque Brockman nunca invirtió dinero propio en OpenAI, ahora posee una participación valorada en cerca de 30 mil millones de dólares. También afirmó que Brockman tiene inversiones en múltiples empresas con lazos comerciales con OpenAI, entre ellas Cerebras, CoreWeave y Helion Energy.
“Mi motivación principal siempre ha sido resolver la misión”, respondió Brockman al defenderse de las acusaciones de codicia. “Y sigue siendo así hoy”.
Presión antes del juicio
Los documentos judiciales revelaron que, dos días antes del inicio del juicio, Musk envió un mensaje a Brockman sugiriendo un acuerdo. Cuando Brockman propuso que ambas partes retiraran sus demandas, Musk respondió con una advertencia: “Para el final de esta semana, tú y Sam serán los hombres más odiados de Estados Unidos. Si insisten, así será”.
Lo que está en juego
El resultado del juicio podría alterar la carrera de OpenAI hacia una oferta pública inicial con una valoración que se acerca a 1 billón de dólares. Mientras tanto, xAI, la empresa de IA que Musk fundó en 2023, también planea salir a bolsa en junio con una valoración objetivo de 1,75 billones de dólares.
La próxima semana declararán Ilya Sutskever y el CEO de Microsoft, Satya Nadella, antes de que ambos equipos legales presenten sus argumentos finales. El jurado luego deliberará para emitir un veredicto consultivo que guiará la decisión final del juez.
OpenAI sostiene que Musk demanda porque no obtuvo el control que buscaba y ahora intenta perjudicar a un competidor. El caso expone las tensiones internas que marcaron los primeros años de una de las empresas más influyentes en el desarrollo de la inteligencia artificial.




