El grupo mexicano Mexicana de Industrias y Marcas (MIYM) está en las instancias finales para quedarse con San Ignacio, una de las marcas más reconocidas del sector lácteo argentino, conocida por su dulce de leche y sus quesos azules. Fuentes cercanas a la compañía indicaron que la transacción se oficializaría en los próximos días.
San Ignacio nació en Rosario en 1939 y exporta a 18 países
La empresa nació en Rosario en 1939, impulsada por Ignacio Rodríguez Soto. A lo largo de su historia atravesó varios cambios de propiedad hasta que, en 2013, los empresarios argentinos Alejandro Bertin, Alejandro Reca y Diego Temperley la adquirieron y profundizaron su perfil exportador. Hoy la compañía vende a 18 países, entre ellos Japón, Nueva Zelanda, Israel, Canadá, Estados Unidos, España, Italia, Francia, Chile, Brasil, Uruguay y Bolivia. En quesos azules, el peso exportador es todavía más marcado: la mayor parte de su producción se coloca en el exterior, lo que la ubica entre los principales jugadores argentinos de esa categoría.
Además del dulce de leche y los quesos, San Ignacio produce leche fluida, crema y otros derivados. Esa combinación de marca con presencia en góndola, trayectoria exportadora consolidada y escala productiva generó el interés del comprador.
MIYM sumó Lácteos Karina y Lácteos Aurora antes de San Ignacio
Fundada en 2007 en el estado mexicano de Puebla, MIYM produce y envasa leche y derivados bajo marcas como Delité, Tivoli, La Flor de Xalapa y La Flor de México. Su oferta incluye leches enteras, deslactosadas, fórmulas lácteas combinadas y bebidas tradicionales. La compañía llegó al mercado argentino con pasos previos: ya incorporó Lácteos Karina, de Santa Fe, y Lácteos Aurora, de la provincia de Buenos Aires. Con San Ignacio daría un salto al sumar una marca con peso simbólico y perfil exportador establecido.
Para MIYM, la operación también apunta a reforzar su plataforma regional. El grupo ve a la Argentina como puerta de entrada para ampliar presencia en el Mercosur, Chile y Colombia, y como acceso a una cuenca lechera con ciclos productivos complementarios respecto de México, lo que facilita el abastecimiento durante todo el año.
El reordenamiento del mapa lácteo argentino y la llegada de capitales regionales
La operación se inscribe en un proceso más amplio de concentración en la industria láctea local, que atraviesa mayores dificultades de financiamiento, presión sobre costos, caída del consumo interno y márgenes exportadores más ajustados. En ese contexto, capitales regionales avanzan sobre activos argentinos.
El Grupo Gloria, de Perú, compró activos de Saputo Argentina y ganó peso con marcas como La Paulina y Molfino. Mastellone, la mayor empresa láctea del país, quedó bajo la alianza entre Arcor y Danone. Y la quiebra de SanCor mantiene activos sobre la mesa con distintas ofertas en análisis. Otros jugadores como Williner-Ilolay, Punta del Agua, Noal, Adecoagro y Nestlé completan un mapa que, en pocos meses, cambió de fisonomía de manera notoria.
Con la incorporación de San Ignacio, MIYM pasaría a tener tres marcas en la Argentina en un lapso relativamente corto, consolidando una posición que hace dos años no existía en el mercado local.




