Primera baja mensual en diez meses
El Indec informó que la inflación de abril de 2026 fue del 2,6%, por debajo del 3,4% registrado en marzo. Se trata de la primera desaceleración mensual en diez meses y marca un quiebre respecto del pico de la serie reciente, que se había anotado justamente en marzo.
Con este dato, la variación interanual quedó en 32,4%, mientras que el acumulado del año trepó al 12,3%. La cifra de abril se ubicó dentro del rango que venían proyectando las consultoras privadas, que estimaban un piso de 2,4% y un techo de 2,8% para el mes.
La importancia del número no está solamente en su magnitud, sino en lo que rompe: una racha de diez meses consecutivos en los que el ritmo mensual de los precios no había logrado bajar. Marzo, con su 3,4%, había encendido luces de alerta sobre una posible aceleración sostenida. El registro de abril, en cambio, devuelve la discusión al terreno de la desinflación.
Qué esperaban las consultoras y qué proyectan para mayo
Antes de la difusión oficial, equipos económicos y consultoras privadas coincidían en que el dato de abril iba a moverse en una franja acotada de entre 2,4% y 2,8%. El 2,6% que finalmente publicó el organismo estadístico quedó prácticamente en el medio de esa banda, lo que confirma que la lectura del mercado sobre el sendero de precios fue acertada.
Para mayo, las proyecciones preliminares apuntan a una continuidad de la desaceleración. La consultora EcoGo estima un aumento mensual cercano al 2,2%, aunque aclara que se trata de un dato sujeto a modificaciones a medida que avancen los relevamientos. Otras consultoras todavía no publicaron estimaciones cerradas para el mes en curso.
Si la cifra de mayo se ubicara efectivamente debajo del 2,6% de abril, sería la segunda baja mensual consecutiva y empezaría a delinear una tendencia más nítida hacia la desinflación, después de meses en los que el indicador se había mostrado resistente a quebrar a la baja.
Alimentos: la señal más relevante de la primera semana de mayo
Los relevamientos privados de alta frecuencia, que miden precios de alimentos semana a semana, mostraron en los primeros días de mayo un comportamiento llamativo. EconViews registró una deflación de 0,1%, LCG no detectó incrementos en su panel y Analytica midió una suba muy acotada de 0,3%.
El dato es relevante porque corta una racha de subas semanales que se venía repitiendo en el rubro. Alimentos y bebidas es la categoría con mayor peso en la canasta del IPC, por lo que cualquier amesetamiento en sus precios tiende a traducirse rápidamente en el índice general.
Hay que tomar estos números con cautela: corresponden a una sola semana, se basan en paneles privados con metodologías distintas a la del Indec y no incluyen el universo completo de bienes y servicios. Pero como indicador adelantado, sugieren que la dinámica de los alimentos llegó a mayo más fría que en los meses anteriores.
Los factores detrás de la desaceleración
Fuentes del sector económico señalan que el Gobierno viene trabajando con el objetivo de evitar saltos relevantes en el gasto mensual de los hogares. La estrategia combina contención cambiaria, administración de tarifas y una política monetaria orientada a sostener la pesificación de la economía.
De cara a los próximos meses, el principal foco de atención está puesto en la estacionalidad invernal. El consumo de gas y electricidad tiende a crecer con la llegada del frío, y los ajustes tarifarios asociados al mayor uso podrían introducir presión adicional sobre el índice. Energía y servicios regulados son dos de los componentes que más impacto pueden tener sobre la inflación medida en los meses que vienen.
Además, el equipo económico monitorea de cerca la evolución de los servicios privados, que en los últimos meses corrieron por encima del promedio general y se mantienen como el rubro con mayor inercia. La velocidad con la que ese segmento se enganche con la desinflación general será decisiva para sostener la trayectoria descendente.
Por ahora, el dato de abril ofrece un alivio puntual después de un trimestre marcado por la aceleración. La confirmación de si se trata del comienzo de un nuevo régimen o de un respiro transitorio dependerá del registro de mayo y del comportamiento de los precios regulados durante el invierno.




