La actividad económica argentina cerró marzo con una expansión del 5,5% interanual, según los datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) difundidos por el INDEC. El indicador acumula una suba del 1,7% en el primer trimestre del año, apoyado en el desempeño de los sectores primarios y en una recuperación parcial respecto del retroceso registrado en febrero.
El dato confirma un patrón que venía consolidándose en los primeros meses del año: el motor del crecimiento sigue concentrado en actividades vinculadas a la producción primaria y a la exportación, mientras que el consumo interno y los servicios ligados al sector público muestran un rezago marcado.
Quiénes empujan el crecimiento
El informe oficial ubica al agro, la pesca y la minería como los tres sectores con mayor aporte positivo a la variación interanual. El campo viene siendo uno de los principales sostenes del nivel de actividad: ya en enero había mostrado un avance del 25,1% interanual en el rubro agricultura, ganadería, caza y silvicultura, una performance que se mantuvo elevada en los meses siguientes por la mejora climática y por una campaña agrícola con mejores rindes que la temporada previa.
La minería también traccionó con fuerza, en línea con el dato de enero que había marcado un 9,6% interanual en explotación de minas y canteras. La continuidad de proyectos vinculados a hidrocarburos no convencionales en la cuenca neuquina y el avance de explotaciones en el corredor minero del norte explican buena parte del impulso.
La pesca completa el podio sectorial. La actividad ya venía siendo una de las más dinámicas en el arranque del año y consolidó su aporte positivo en marzo, favorecida por la temporada y por la demanda externa.
El sector que quedó en rojo
En el otro extremo, el único rubro con variación interanual negativa fue la administración pública. El dato es consistente con la tendencia que el INDEC venía relevando en los meses previos, donde el empleo y la actividad ligada al Estado nacional, provincial y municipal aparecían entre los componentes más débiles del índice.
El retroceso del rubro estatal se explica por el proceso de ajuste fiscal en marcha desde fines de 2023, que incluyó recortes de personal contratado, congelamiento de incorporaciones y reducción de partidas vinculadas a obra pública y programas sociales. Ese cuadro se traduce en una menor incidencia del sector público en la medición de la actividad económica.
El contraste con febrero
El número de marzo cobra relevancia al compararse con el desempeño del mes anterior. En febrero, el EMAE había mostrado una caída del 2,1% interanual y un retroceso del 2,6% en la medición desestacionalizada respecto de enero. Aquella baja había sido leída como una pausa en el sendero de recuperación que la economía venía mostrando desde la segunda mitad del año pasado.
El rebote de marzo, por su magnitud, sugiere que el traspié de febrero respondió más a factores puntuales y estacionales que a un cambio de tendencia. Los indicadores adelantados que se conocieron en las últimas semanas ya anticipaban una mejora en la industria manufacturera y en la construcción, dos sectores que vienen mostrando alta volatilidad mes a mes.
Lectura del trimestre
Con la suba del 1,7% acumulada en el primer trimestre, la economía cerró un arranque de año dispar pero con saldo positivo. El promedio esconde realidades muy distintas según el sector: mientras agro, minería y pesca lideraron las alzas, comercio e industria manufacturera tuvieron meses con resultados negativos en términos interanuales.
Analistas privados venían descontando un primer trimestre con crecimiento moderado, traccionado fundamentalmente por la cosecha gruesa y por el aporte energético. La discusión pasa ahora por la sostenibilidad del rebote en el segundo trimestre, cuando se diluye el efecto estadístico de comparación contra los meses más débiles del año pasado y empieza a pesar más la marcha del consumo, los salarios reales y el crédito.
El próximo informe del INDEC permitirá ver si el repunte de marzo se consolida o si responde a una recuperación puntual tras el flojo desempeño de febrero. La evolución del tipo de cambio, las tasas de interés y la dinámica salarial serán las variables a seguir para anticipar el ritmo de actividad en los próximos meses.




