El proyecto y el hombre
Michael Meding, ejecutivo alemán, conduce como gerente general Los Azules, uno de los proyectos de cobre más grandes de la Argentina. El yacimiento está ubicado en la alta montaña de San Juan, cerca de la frontera con Chile, y es operado por McEwen Copper, filial del grupo canadiense del mismo nombre. Pero Meding no solo participa del negocio minero: también es socio de Donata del Desierto, una fábrica de cerveza artesanal instalada en esa misma provincia árida que factura más de mil millones de pesos anuales.
El contraste entre la minería de escala global y una IPA producida en el desierto cuyano define el perfil poco convencional de un directivo que reparte su atención entre dos industrias que no suelen cruzarse.
Los Azules y el RIGI
Los Azules fue el primer proyecto de cobre en acceder al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el esquema aprobado por el gobierno nacional en 2024 para atraer capitales de largo plazo mediante beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios. Esa condición mejora la previsibilidad regulatoria del proyecto y reduce el riesgo para los inversores internacionales, lo que facilita el acceso a financiamiento.
La empresa busca USD 2.400 millones para la construcción del yacimiento. Argentina tiene escasa producción de cobre a escala industrial, y Los Azules es visto como uno de los proyectos con mayor potencial para cambiar esa realidad. El contexto global acompaña: la demanda de cobre crece por la electrificación de redes, los vehículos eléctricos y la infraestructura de transición energética, lo que convierte al metal en una apuesta estratégica para las provincias andinas.
Por años, la minería de cobre en el país estuvo frenada por la incertidumbre macroeconómica, los controles cambiarios y la falta de inversiones de largo plazo. El RIGI fue diseñado precisamente para destrabar esa ecuación. Que Los Azules haya sido el primero en quedar bajo ese paraguas lo ubica como caso testigo de si el régimen funciona como herramienta de atracción de capitales.
La cervecería en el desierto
Donata del Desierto produce cerveza tipo IPA en San Juan y factura más de mil millones de pesos al año, una cifra que la aleja del rango de los emprendimientos simbólicos o de nicho para ubicarla en una escala comercial relevante dentro del mercado artesanal regional. Meding figura como socio del proyecto, aunque la operación cotidiana de la cervecería es independiente de su rol en la minería.
La presencia de un ejecutivo de proyectos de esta magnitud en una empresa de consumo local ilustra una dinámica que se repite en zonas mineras: los directivos y sus redes de negocios muchas veces se insertan en la economía regional más allá del yacimiento, generando vínculos que van desde inversiones en el agro hasta la gastronomía.
San Juan y la apuesta al cobre
San Juan concentra varios de los proyectos de cobre más avanzados del país, junto con Salta y Catamarca. Además de Los Azules, en la provincia están en distintas etapas de desarrollo iniciativas como Josemaría, que suma otra potencial inversión de miles de millones de dólares. La Cordillera sanjuanina tiene condiciones geológicas favorables para depósitos de cobre de tipo pórfido, los mismos que dominan la producción en Chile y Perú.
El desafío no es solo geológico ni financiero. Las comunidades locales, los debates sobre el uso del agua en zonas áridas y las exigencias ambientales son variables que cualquier proyecto de esta escala debe resolver antes de la construcción. En ese sentido, el RIGI otorga previsibilidad fiscal pero no reemplaza los procesos de licencia social y aprobación ambiental que siguen siendo requisito.
Para la provincia, la eventual construcción de Los Azules implicaría un impacto económico de magnitud: empleo directo e indirecto, demanda de servicios locales, infraestructura y regalías. La cervecería de Meding, en escala menor pero con facturación ya consolidada, funciona como una muestra de que parte de ese ecosistema empresarial ya está activo, independientemente de cuándo arranque la mina.




