Una revisión que viene de los granos gruesos
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) proyecta que el ingreso de divisas del sector agropecuario superará los US$ 36.000 millones durante este año. La cifra representa una revisión al alza de US$ 800 millones respecto de la estimación que la entidad había publicado el mes anterior. La corrección se explica por una mayor producción prevista de soja y maíz, los dos principales cultivos de la cosecha gruesa argentina.
Para el sector externo, el dato no es menor. El agro es la principal fuente de divisas comerciales del país y sus liquidaciones condicionan de manera directa la oferta de dólares en el mercado cambiario, el nivel de reservas del Banco Central y la recaudación fiscal por derechos de exportación. En ese contexto, una revisión positiva de casi US$ 1.000 millones tiene implicancias concretas sobre las expectativas de oferta cambiaria para los próximos meses.
Liquidaciones en línea con el año anterior
Más allá del total proyectado por ingresos brutos de divisas, la BCR aclaró que los dólares efectivamente liquidados se mantendrían en niveles similares a los del año pasado. La distinción es relevante: el ingreso total de divisas y el ritmo de liquidación no siempre se mueven en paralelo, ya que los exportadores tienen cierto margen para administrar los tiempos en que convierten sus dólares al tipo de cambio oficial.
En las últimas campañas, la velocidad de liquidación fue objeto de seguimiento estrecho por parte del Ministerio de Economía y del Banco Central, dado que el flujo de divisas del campo es uno de los factores que más incide en la dinámica de las reservas netas. Que la proyección de liquidaciones no supere los registros previos, aun con una cosecha mayor, sugiere que el ritmo de ventas al mercado cambiario no necesariamente aceleraría en proporción directa al volumen producido.
Soja y maíz como motores del ajuste
La BCR atribuye la corrección positiva al aumento en las previsiones de producción de los granos gruesos. La soja es históricamente el cultivo con mayor peso en la balanza exportadora argentina, tanto por volumen como por valor, mientras que el maíz viene ganando participación en las últimas temporadas, impulsado por una mayor área sembrada y una demanda internacional sostenida, especialmente desde Brasil y el sudeste asiático.
La cosecha gruesa argentina se desarrolla entre los meses de verano y otoño austral, con la recolección más intensa entre marzo y mayo para la soja, y algo más temprana para el maíz de primera. Las condiciones climáticas de la presente campaña, así como los niveles de humedad acumulada durante la etapa crítica de los cultivos, determinaron en buena medida los rendimientos que ahora permiten a la BCR subir sus proyecciones.
Un dato que el mercado sigue de cerca
Las estimaciones de la BCR son una de las referencias más seguidas por operadores, consultoras y funcionarios a la hora de anticipar el flujo de divisas del sector real. La entidad publica periódicamente sus proyecciones de producción agrícola, exportaciones y liquidación, con metodología propia que incorpora datos de área sembrada, rindes esperados y precios internacionales de referencia.
La revisión de US$ 800 millones al alza en una sola actualización mensual da cuenta de la magnitud de las variables en juego: cambios en los rendimientos esperados por hectárea, o correcciones en el precio FOB de los granos, pueden mover la proyección de ingresos en cientos de millones de dólares en cuestión de semanas. Para el programa económico vigente, que tiene en la acumulación de reservas uno de sus objetivos declarados, una cosecha más abundante representa un alivio sobre la oferta cambiaria en el tramo central del año.




