El mercado automotor argentino cerró mayo con una caída marcada. Los patentamientos de vehículos 0 km registraron una baja interanual del 25,6% y los concesionarios renovaron el reclamo por una reducción de la carga impositiva que, según el sector, frena la decisión de compra y empuja a una parte del público a postergar operaciones.
Según datos difundidos por la cámara que agrupa a los concesionarios, en mayo de 2026 se patentaron 41.921 vehículos, frente a las 56.319 unidades registradas en el mismo mes de 2025. La comparación contra abril también fue negativa: el mercado cedió 12,2% respecto de las 47.730 unidades del mes anterior, lo que confirma que la desaceleración no es un dato aislado sino una tendencia que se profundizó en las últimas semanas.
Un acumulado en rojo
En los primeros cinco meses del año se patentaron 247.187 unidades, una baja del 9,7% contra las 273.819 del mismo período de 2025. La performance contrasta con el arranque del año, cuando enero había mostrado 66.080 patentamientos y una caída interanual moderada del 4,9%, en uno de los mejores eneros de los últimos ocho años.
Desde ACARA explicaron el panorama actual con una expresión que se repitió en distintos pasajes del informe sectorial. Hablaron de una clara desaceleración interanual y señalaron que la demanda se mantiene con cautela y de manera muy selectiva al momento de cerrar operaciones. La lectura sectorial indica que los compradores potenciales ingresan a los salones, comparan precios y financiación, pero demoran la firma a la espera de mejores condiciones.
El reclamo por los impuestos
El planteo central de los concesionarios apunta a la presión tributaria. Los referentes del sector vienen advirtiendo, desde hace meses, que una parte relevante del mercado está condicionada por el impuesto interno que recae sobre los vehículos de gama media y alta, además de otras cargas que terminan inflando el precio final de venta al público.
La idea que defienden las concesionarias es que una reducción de impuestos permitiría reordenar precios y destrabar operaciones que hoy quedan en suspenso. La propia dinámica del mercado, dicen, está atada a la previsibilidad: cuando los valores de lista se mueven con frecuencia, el cliente pierde referencia y posterga la decisión, un fenómeno que ya había sido señalado por actores del sector a comienzos del año, cuando la falta de precios claros frenaba la concreción de ventas.
Sin embargo, dentro del propio rubro conviven posturas distintas sobre el alcance de la medida. Voces consultadas en los últimos meses sostuvieron que una eventual baja o eliminación del impuesto a los autos más caros tendría una repercusión muy escasa en el volumen total del mercado, con un universo estimado de apenas 600 a 1.000 unidades anuales alcanzadas por ese tramo. Es decir, la modificación serviría para destrabar el segmento premium, pero no resolvería el problema de fondo del mercado masivo.
Antecedentes y señales mixtas
El mercado venía dando señales contradictorias a lo largo del año. Tras el arranque sólido de enero, en febrero ya se anticipaba una caída interanual cercana al 25%, lo que mostraba que la desaceleración no era un episodio puntual sino un proceso que se fue consolidando mes a mes. El dato de mayo confirma esa trayectoria y agrega un componente adicional: la caída mensual respecto de abril, que descarta el efecto estacional como única explicación.
Las interpretaciones que circulan en el sector combinan varios factores. Por un lado, la cautela del consumidor frente a un escenario económico que sigue ajustando variables. Por otro, la dificultad para acceder a financiación en condiciones competitivas, en un mercado donde buena parte de las operaciones depende de planes y créditos prendarios. A eso se suma el componente impositivo, que las cámaras del sector colocan en el centro de la discusión pública.
Qué falta para revertir la tendencia
Hasta el momento no trascendió una respuesta oficial del Gobierno frente al reclamo de los concesionarios, ni hay indicios firmes sobre una eventual revisión del esquema tributario que pesa sobre los 0 km. Mientras tanto, el mercado sigue operando con cautela, con un cliente que demora la decisión y una oferta que intenta sostener el volumen a través de bonificaciones, planes de financiación y promociones puntuales.
Los próximos meses serán claves para definir si la caída de mayo marca un piso o si la tendencia se profundiza. El sector observa con atención la evolución del tipo de cambio, la inflación y las condiciones de financiación, tres variables que históricamente determinan el ritmo del mercado automotor argentino. Por ahora, la foto es la de una industria que vende menos, reclama cambios y espera definiciones.




