Un giro tras siete meses en rojo
La cuenta corriente cambiaria registró en abril un superávit de US$1.333 millones, el primer saldo positivo en siete meses, según el Balance Cambiario difundido por el Banco Central. El resultado alcanzó para dar vuelta los números acumulados del primer trimestre y dejó el saldo del año en un terreno apenas positivo de US$211 millones.
El dato marca un alivio en uno de los frentes más sensibles para la dinámica de reservas y del tipo de cambio. Hasta marzo, la cuenta corriente venía mostrando déficits consecutivos, presionada por el peso de los servicios, los intereses de deuda y el giro de utilidades. En abril, en cambio, el flujo de dólares del comercio exterior fue lo suficientemente fuerte como para compensar esos egresos.
De dónde salieron los dólares
El motor del mes fue la cuenta de Bienes, que aportó ingresos netos por US$2.946 millones. Los cobros brutos de exportaciones treparon a US$8.326 millones, mientras que los pagos de importaciones sumaron US$5.381 millones. La diferencia explicó buena parte del superávit cambiario.
El salto exportador fue marcado: las ventas externas crecieron 70% respecto de marzo, según los datos consolidados. En la comparación interanual, los cobros por exportaciones subieron 17% y los pagos por importaciones cayeron 9%. Esa combinación dejó al rubro de bienes en su mejor desempeño en lo que va del año.
El aporte positivo, sin embargo, no fue homogéneo. Servicios volvió a restar dólares, con egresos netos por US$674 millones, donde pesan el turismo emisivo y otros consumos en el exterior. Ingreso primario, que incluye intereses de deuda y utilidades giradas, drenó otros US$949 millones. El ingreso secundario quedó prácticamente neutro, en US$10 millones.
Demanda privada y giros corporativos
Pese al resultado favorable, abril mostró una recomposición de la demanda privada de dólares, que subió hasta US$2.363 millones. Es decir, el superávit no se apoyó en una caída de las compras del sector privado, sino en un ingreso de divisas comerciales que fue más que suficiente para cubrirlas.
En materia de giros al exterior, los pagos por utilidades y dividendos sumaron US$365 millones, una cifra sensiblemente menor a los US$869 millones de marzo. La normalización de esos giros, habilitada en los últimos meses, había generado presión adicional sobre la cuenta corriente y comienza a moderarse.
En paralelo, la cuenta financiera cambiaria también cerró el mes con saldo positivo, estimado en US$1.048 millones. Ese resultado estuvo apuntalado por movimientos del sector financiero y por operaciones del Gobierno y del propio Banco Central.
Un alivio, no un equilibrio estructural
Más allá del mejor número en lo que va del año, conviene matizar la lectura. Que la cuenta corriente cambiaria del acumulado anual esté en US$211 millones positivos indica que, después de cuatro meses, el saldo neto está apenas por encima de cero. Es decir, abril operó como un mes de fuerte compensación, pero no transformó por sí solo la tendencia previa.
El propio Balance Cambiario muestra que la dinámica sigue dependiendo de una combinación frágil: liquidación del agro y otros exportadores, evolución del turismo, pago de intereses, giro de dividendos y demanda dolarizadora del sector privado. Cualquier movimiento en esos rubros puede volver a inclinar la balanza.
De cara a los próximos meses, el comportamiento del comercio exterior y la estacionalidad de la liquidación serán determinantes. Si las exportaciones sostienen el ritmo y los pagos por servicios e ingreso primario no se aceleran, el saldo cambiario podría consolidar el cambio de signo. Si la demanda privada de dólares sigue al alza y se recomponen los giros corporativos, el resultado de abril quedará como un dato puntual antes que como el inicio de un nuevo régimen.




